Articulos del Blog

 

Sobre photoshopeos, tallas grandes y otras formas de tortura hacia la mujer…

Hace unos días contactaba con nosotras Carlos, periodista del suplemento ICON de El País para recabar nuestra opinión sobre eiconl hecho de que algunas marcas de moda decidieran no continuar photoshopeando a sus modelos, con la intención de dar una imagen más REAL de la mujer. En el artículo (que podéis leer aquí: http://elpais.com/elpais/2014/11/10/icon/1415623435_136078.html) ya mostramos nuestra opinión “profesional” sobre el posible efecto dañino que este tipo de imágenes trucadas en cuanto a volúmenes y proporciones, podían tener sobre la autoestima de la mujer, así como sobre el modelo referencial que tanto hombres como mujeres jóvenes asumen como normativo. Esos cuerpos imposibles, esas proporciones totalmente desproporcionadas que muestran las imágenes retocadas se convierten, en el caso de personas en fase de maduración principalmente, en una tortura emocional, en un modelo inalcanzable de belleza establecido que en nada se parece a la media real de las mujeres en España.

 

Y hoy descubrimos que otro diseñador de moda (¿porque habrá tantos hombres en el mundo de la moda?) ha elegido como “modelo” para sus muestrarios de ropa “Talla Grande” a una joven talla M, si M, esa M que usan las chicas delgadas, si esa M que ahora, si, esta chica de la imagen que ilustra el texto es una talla M y por arte de birlibirloque, este “señor” la ha convertido en referente de Talla Grande…, entonces la XL, o la XXL que son, Tallas ¿qué?

Y que este tipo de sucesos no sean ya tipificados como delito contra la salud pública….

(La info completa aquí: http://www.gonzoo.com/flash/noticia/la-nueva-modelo-de-talla-grande-de-calvin-klein-es-una-talla-m-6697/)

 

Igual deberíamos replantearnos en quienes nos gastamos nuestros salarios, que marcas nos representan, a quienes queremos continuar manteniendo en el mercado. Igual algún día…

 

Sonia Villar
Psicóloga especialista en Psicología Clínica
CAAP-Psicologia y Unidad PETTCA-Granada

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Razones para decir “No me quiero curar” de un TCA

 

Es cierto que aun a día de hoy sigue existiendo, absurda y desgraciadamente, cierta estigmatización sobre el hecho de ir a la consulta de un/a psicólogo/a. Esas frases tan manidas de “eso es para locxs y yo no lo estoy…”, “que me van a solucionar hablándome…”, “yo no necesito ayuda, se lo que tengo que hacer…”, siguen estando en boca de personas que miran reacias hacia la actividad psicoterapéutica. Seguro que mucha culpa de esto la tenemos también lxs profesionales que no estamos sabiendo trasmitir a la población general que es y que no es la Psicologia clínica, pero hoy no me meteré en ese jardín.

Si hay algún problema, trastorno psicológico, que genera en quien lo padece una negación total de problema son los Trastornos de la Conducta Alimentaria (en adelante TCAs para abreviar). Lo más habitual, si son jóvenes, es que acudan a consulta literalmente arrastradas por sus familiares que, en su impotencia, no pueden esperar más de brazos cruzados viendo el deterioro psíquico y físico de su ser querido. Empujadas por sus parejas, sus amistades, llegan a la consulta en una actitud defensiva ante el temor irracional (si, irracional, pero terriblemente intenso) de “estas me quieren engordar”.

Quien no conozca de cerca los TCAs podrán pensar por ejemplo: “¿pues si la muchacha o el chaval esta tan delgados, pues qué problema hay en coger un poco del peso que necesitan?…” Pero la realidad es que da igual el peso real, objetivo, que tenga quien sufre un TCA, de hecho ese NO es el problema, insisto, NO es el problema. El problema es ese miedo irracional, terrible, incapacitante, anulador, que sienten ante la más mínima posibilidad de subir, si quiera, 1 gramo de peso. Ese “pánico” que es el culpable, a su vez, de que ni tan si quiera puedan tener conciencia real de cuál es su estado físico (sea el que sea), ese temor desproporcionado que, en realidad, no es más que una excusa, una distracción para no afrontar las cuestiones reales…: su inseguridad, su autoestima, su falta de confianza en sí mismas, su autocritica patológica…

Son muchas y muchos los que cuando llegan a consulta asumen la existencia de un complot entre sus familiares y nosotras para hacerles engordar. Su familia, cuando hay bajo peso, a menudo convierte “ese síntoma” en “causa”, simplemente por lo evidente. Si ven a su hijx en estado de desnutrición, en bajo peso ¿Qué pueden pensar?, pues que si cogen peso estarán mejor. Es lógico. Por eso es fundamental explicar hasta la saciedad que los TCAs NO son un problema físico. El estado de infrapeso, normopeso o sobrepeso no es más que la manifestación externa de una problemática interna que es la que en realidad debemos afrontar. Si mejoran su peso sin estar psicológicamente preparadas para ello, desgraciadamente, en un alto porcentaje, se acrecentará su temor y su sintomatología obsesiva…, pero también si existe un bajo peso excesivo veremos cómo sus capacidades cognitivas y volitivas estarán seriamente afectadas. ¿Cómo enfocarlo entonces?… Pues una buena manera es facilitar información real y veraz a la familia, a lxs afectadxs, que contribuya también a una mejor aceptación de la intervención. Así proponemos:

  • Fundamental explicar ¿Qué es? Y ¿Qué no es un TCA? No son trastornos del estado físico, ni del hambre, ni del peso, son problemáticas psicológicas de profundo calado que afectan a la capacidad de conciencia y toma de decisiones de quien las padece.
  • ¿Es el peso importante? Sí, pero como síntoma, no como causa principal. El peso mejorará (tanto si es para recuperar como para normalizar) cuando el/la paciente vaya evolucionando favorablemente. Evidentemente ante infrapesos que pongan en riesgo la vida (pe: índices de masa corporal inferiores a 17) hay que actuar de forma urgente, hasta que ese riesgo vital desaparezca.
  • ¿Lxs pacientes deben engordar? NO. Deben recuperar un peso saludable. Lo saludable, no lo olvidemos, es estar delgado, ni desnutrido ni con sobrepeso, y ese es el mensaje fundamental. No se trata de aumentar su volumen, sino de conseguir que alcancen un peso saludable cuando estén preparados para ello.
  • ¿Es posible que bajar de peso forme parte del proceso terapéutico? Si. En aquellos casos donde existe un sobrepeso uno de los objetivos de la intervención será alcanzar un peso saludable. La cuestión será ¿Cuándo?, ya que el objetivo principal es eliminar las distorsiones cognitivas que mantienen el “temor irracional” al que se aferra la enfermedad.
  • ¿Cuáles son los aspectos en los que fijarse para saber si hay una buena evolución?: es sencillo, el miedo a comer determinados alimentos va desapareciendo, se reducen y eliminan las conductas compensatorias, se normaliza el estado anímico, vuelven la ilusión, las ganas de…, la alegría, el control sobre la propia vida y el propio bienestar… Es en el ámbito psicológico y emocional en el que tenemos que poner la atención como familiares para verificar la correcta evolución. Si nos focalizamos solo en cuestiones físicas solo conseguiremos frustrarnos y tener una imagen distorsionada de la evolución real.

En resumen, entender esta enfermedad supone entender que es en lo psicológico, en lo emocional, donde radica la raíz del problema, y que es en la autoestima, en la comprensión de los mecanismos cognitivos y los efectos de la ansiedad, en la adquisición y/o refuerzo de nuestras habilidades interpersonales, en la asertividad, en la resilencia, en el autoconocimiento, en la capacidad de tomar las riendas de nuestras vidas, de asumir la responsabilidad de nuestro propio bienestar, donde estará la solución.

 

 

Sonia Villar
Psicóloga. Especialista en Psicología Clínica
Centro de Psicología Clinica PETTCA-GRANADA
CAAP-Psicología

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¿Desengaño amoroso = helado? Alimentación emocional

La alimentación emocional se refiere a la necesidad de comer como una vía de escape a nuestros problemas emocionales. Es una alimentación que surge por razones diferentes a tener hambre, llega de forma repentina y la persona suele decantarse por alimentos determinados. Por el contrario, el hambre física se acumula lentamente (cuando el estómago está vacío) y se puede satisfacer con variedad de alimentos.

El comer por causas emocionales es comer para consolarse porque se está triste, estresado, enfadado o aburrido, es decir,alimentacion emocional suele desencadenarse por una situación concreta o cambios de humor. Este tipo de alimentación no es saludable, ya que acarrea comer en exceso incluso cuando se está lleno y comer de manera compulsiva. A corto plazo, puede aliviarnos por el simple hecho de que nos distrae y focalizamos nuestra atención en la comida y no en nuestros problemas, pero a largo plazo, solo los empeora, ya que nos impide buscar soluciones y no aprenderemos otras estrategias más saludables de tranquilizarnos y canalizar nuestras emociones.

Esta manera de alimentarse es aprendida. La alimentación es el primer vínculo que se tiene con la madre mediante el amamantamiento. El amamantamiento está muy unido a lo emocional, ya que cuando un bebé succiona se calma. Cuando somos niños, nuestros padres nos suelen dar dulces para calmarnos o consentirnos y asociamos esa comida con tranquilidad. Se crea ese vínculo en el que creemos que la alimentación nos ayuda en esos momentos difíciles y es cuando empezamos a utilizar la comida como una forma de autorregular nuestras emociones, dejando de discriminar las sensaciones de hambre y ansiedad.

La tendencia a comer algunos alimentos es consecuencia de una carencia nutricional de algunos elementos: azúcar, sodio u otros componentes. La bollería industrial y las bebidas gaseosas suelen ser los alimentos más recurrentes y su ingesta devolvería al organismo a su estado de equilibrio. Por lo tanto, las dietas restrictivas suelen desembocar en este tipo de alimentación.

Las personas que comen en respuesta a sus emociones, perdiendo el control consumiendo extensas cantidades de comida, tienen un alto riesgo de padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Es muy importante aprender a gestionar nuestras emociones de manera útil y práctica, sin recurrir a la comida.

Ana Morales Carmona

Psicóloga experta en Trastornos de la Conducta Alimentaria

www.caap-psicologia.es

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PREGOREXIA: UN TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA CASI DESCONOCIDO

Los trastornos de la conducta alimentaria más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas como «anorexia» y «bulimia»). Pero existen otros trastornos relacionados con la alimentación que, no estando aún categorizados en los manuales DSM-V y CIE-10, comienzan a aparecer entre la población, como la vigorexia, la ortorexia o la pregorexia. Vamos a detenernos hoy en esta última. ¿Qué es la pregorexia?

La palabra pregorexia deriva de la combinación de los términos “pregnancy” (embarazo en inglés) y anorexia, haciendo referencia a un trastorno que aparece cuando la mujer intenta bajar peso y mantenerse delgada durante la gestación, lo que implica una ingesta alimentaria por debajo de los niveles calóricos y nutricionales saludables necesarios y correspondientes al embarazo. Las mujeres que padecen este trastorno se preocupan de forma exagerada por su figura, además de no querer y tener miedo a aumentar mucho de peso durante el embarazo, por lo que restringen su ingesta calórica, pudiendo inducirse vómitos y aumentando su actividad física, para eliminar las pocas calorías que ingieren. Como consecuencia de esta restricción alimentaria se produce la malnutrición y el descenso o no aumento del peso deseable durante el periodo de gestación.

Se trata de una palabra inicialmente acuñada en 2008 por los medios de comunicación norteamericanos, también llamada comúnmente “anorexia del embarazo”, para describir un concepto y un conjunto de síntomas nuevos englobados dentro de una patología ya existente, la anorexia.

Los casos de pregorexia han sufrido un fuerte aumento en gran medida a causa de la presión social sobre los patrones debarriguita belleza y a la proliferación de imágenes de embarazadas famosas que se mantienen delgadas durante los nueve meses de gestación, regresando a su figura esbelta rápidamente tras el parto. El embarazo es un momento crítico y muy propenso a desarrollar trastornos alimentarios (tanto en exceso como en defecto), más aún si se trata de embarazos adolescentes.

Los peligros a los que se enfrentan tanto la madre como el propio proceso de embarazo son muchos. Algunas de las problemáticas que pueden aparecer son un grave riesgo de desnutrición, acompañado de anemias, descalcificación ósea, pérdida excesiva de cabello, baja producción de leche materna, alteraciones hormonales, piel seca, agrietada y deshidratada, problemas digestivos y cardiovasculares, restricción en el crecimiento intrauterino, disminución del líquido amniótico, parto prematuro o bajo peso al nacer, y, en casos extremos, causar la muerte de la madre o el aborto espontáneo.

Pero los problemas no se dan sólo durante el embarazo, ya que las mujeres que padecen pregorexia tienen problemas para crear vínculos afectivos y por tanto, pueden tener dificultades para generarlos con el/la hijo/a durante el periodo de lactancia.

Aunque la pregorexia puede desarrollarse en los primeros estadios del embarazo en mujeres sin desarrollo de un desorden alimentario previo, se considera que también puede extenderse a mujeres con historias previas de trastornos de la conducta alimentaria (especialmente anorexia), que quedan embarazadas durante un periodo de recuperación tras haber sufrido amenorrea (falta de menstruación), ya que puede tener ciclos irregulares que complican la eficacia, en su caso, de los anticonceptivos, pudiendo producirse el embarazo cuando la paciente es todavía muy vulnerable.

El papel de la familia es fundamental en la detección de síntomas del trastorno dada la baja conciencia de enfermedad que tienen las mujeres que lo sufren, teniendo como señales de alerta la reducción del consumo de alimentos, el rechazo al propio cuerpo y al embarazo, el ejercicio excesivo, la obsesión con el peso y el bajo peso durante el embarazo. El apoyo emocional y la comprensión del entorno, así como la intervención psicológica especializada son fundamentales para superar con éxito estas problemáticas.

Patricia Boldú de Luelmo

Psicóloga especializada en TCAs

www.buelpsicologia.es

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Luego nos sorprendemos de que niños y niñas manifiesten problemas psicológicos…

Llega a mis manos un folleto de un centro comercial muy muy conocido (mejor ni le hacemos publicidad) en el que aparecen, por ejemplo en la pág. 26, imágenes de chicos y chicas en bañador y bikini, con una “copa” en la mano (bueno, será un refresco, claro)… y en la leyenda de las prendas puede leerse: “bikini con foam”foam2

Para neófitos/as os diré que el Foam es un material que se utiliza habitualmente como relleno en, por ejemplo, los sujetadores. Es decir, la parte superior de estos bikinis, diseñados para NIÑAS de entre 9 y 14 años llevan RELLENO. Y no termino de comprender qué tipo de mente puede concluir que el pecho de una niña de 9 o 10 o 11… años debe ser “resaltado” con RELLENO.

Hasta ahora estábamos desgraciadamente acostumbradas a ver la cosificación e hipersexualización del cuerpo de la mujer en el mundo de la publicidad. Ya hemos hablado de la presión social para tener “cuerpos ¿10?”, de la avalancha de anuncios de dietas, cremas reductoras, cremas bronceadoras, ofertas de gimnasio que se nos avecina…, de que utilicen la imagen de una modelo guapísima para venderte desde un coche hasta el piso de la esquina… Y si ya esto nos parecía tremendo y denunciable, el hecho de que se pretenda lanzar el mensaje a NIÑAS de 9 años de que su cuerpo se verá mejor con más volumen pectoral¿Qué consecuencias creen que traerán? Pues lógicamente, que las menores, y los menores, construyan una imagen “ideal” irreal, donde las niñas muestren cuerpos “sexualizados” totalmente contrarios a su edad, que inicien desde los 9 añitos un camino de preocupación e inconformismo por su aspecto físico, y no lo duden, esto conlleva aparición de problemas de autoestima, inseguridad, rechazo a la propia imagen corporal, insatisfacción, anorexia, bulimia……..

Me parece terrible, tan terrible que considero es un problema de Salud Pública, porque no lo olviden, la salud también es Psicológica, emocional, social… Y por ello, siendo consecuente, he enviado un email a la inspección de Consumo (consejerías de salud de las CCAA) de mi comunidad para que tomen cartas en este, a mi entender, grave asunto. Y os animo a quienes estéis leyendo este texto a, si lo consideráis, hacer lo mismo, difundiendo esta información por donde consideres (#Niñassinrelleno). Aquí tenéis las direcciones de emails de las inspecciones de consumo a nivel estatal. Y el texto de mi email por si os es de inspiración. Hacedles saber que no estamos dispuestas/os a consentir que se frivolice, se cosifique, se boicotee, el desarrollo saludable y normal de nuestras niñas.

Texto de mi email:emailconsumo

Enlace emails de consumo: http://consumo-inc.gob.es/seguridad/direcciones2.htm?id=107

C. Sonia Villar Rodriguez

Psicóloga especialista en Psicología Clínica

Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria

www.caap-psicologia.es

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Descubriendo la Ortorexia

Todos hemos oído hablar alguna vez de Ana y Mía, como las consideradas diosas o princesas por las jóvenes que padecen Trastornos de la Conducta Alimentaria. Ana responde a la perfección buscada por la Anorexia y Mía a la buscada por la Bulimia. Su culto prolifera a pasos agigantados en Internet a través de webs y blogs que son visitados diariamente por aquellas personas que padecen estos trastornos, siendo en un 95% público adolescente. A estos dos personajes se ha unido Alisa, que es la considerada diosa por las personas afectadas por la Ortorexia (Ali: Alimentación; Sa: Saludable).

La ortorexia nerviosa, tal y como originariamente se definió, indica una obsesión enfermiza por el consumo de alimentosmanzanas saludables. El término se deriva del griego orto, que significa “derecho” o “correcta”. Aunque podríamos pensar que el consumo de alimentos saludables entra dentro de lo “deseable”, el problema viene dado por la palabra “obsesión”. El /la paciente con ortorexia consume su vida en la planificación de una “Dieta Saludable” (siempre “autoimpuesta” y por tanto no carente de déficits nutricionales), que le ocupa el 100% de su tiempo. La vida de un/una paciente que padece ortorexia gira en torno a la planificación obsesiva de la ingesta de una alimentación “saludable”, por lo que tiende a aislarse socialmente.

En el trascurso de la enfermedad, el/la paciente pierde la capacidad de comer intuitivamente: la incapacidad para comer de forma natural, de reconocer el hambre y de saber cuando están saciados.

La autoestima de los/as pacientes que padece ortorexia queda a la merced de la elección de “alimentos saludables”, siendo cualquier error que se cometa en la elección de los mismos motivo de sentimientos de culpa, recurriendo entonces a procesos bulímicos de liberación (purgas y vómitos) para volver acto seguido a la dieta saludable.

La ortorexia comparte con la anorexia la rigidez en el control de su dieta y, con la bulimia, la tendencia a la purga tras el consumo de alimentos “no saludables”, pero es más fácil de detectar dado que, a diferencia de la anorexia y la bulimia, los/as afectados/as son muy abiertos/as a la hora de expresar sus costumbres alimentarias, se enorgullecen de la percepción de sus opciones saludables y no se abstienen de decirlo a los demás. De hecho, tienden a menospreciar a los demás que no siguen este tipo de estrictas reglas dietéticas.

Aunque nos se encuentra aún catalogada como trastorno en el DSM (no aparece en el nuevo Manual DSM-V), ni en el CIE-10, podría incluirse al igual que la vigorexia (trastorno en el cual una persona sufre una constantemente preocupación por parecer demasiado pequeña y débil, tendiendo al abuso del ejercicio físico y los esteroides), como TCANE (Trastornos de la Conducta Alimentaria no especificados).

Patricia Boldú de Luelmo
Psicóloga especializada en TCAs
www.buelpsicologia.es

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Comenzamos nuestra Operación Verano Sano, verano para disfrutar….

Retomamos este articulo pues ya estamos detectando las primeras oleadas de “publicidad irreal y perniciosa”… Para muestra un boton:

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Llega el calorcito, el buen tiempo, el sol, las ganas de relax, playita, vacaciones….., pero con todo ello llega algo más, la tortura, la presión mediática, las dietas milagro, los anuncios de cremas, las ofertas de gimnasios, solariums de rayos UVA, la operación bikini…. Llega esa época del año en la que a cada mujer parece que se nos dice “eh tú, que tienes que pasar la ITV de tu cuerpo antes de ir a la playa” porque no vaya a ser que no estemos suficientemente morenas, suficientemente delgadas, suficientemente jóvenes… ¿suficientemente manipuladas?

Llegó la primavera, se acerca el verano, y mientras muchas de nosotras estamos disfrutando de unas horitas más de luz, de no salir ya de noche del trabajo, del calorcito de las terracitas en la hora del vermut, otras, por desgracia, en su mayoría jóvenes, adolescentes, mujeres en pleno desarrollo, están empezando a preocuparse de si están “blancas”, o si ¿tendrán celulitis?, o de empezar a ir al gimnasio… Y las menos, aunque las hay, pensando incluso que bajo ningún concepto podrán ponerse en bikini, pues no gustaran, no están suficientemente hermosas, atractivas, todo el mundo las mirará con desdén, desprecio…., porque no son suficientemente…

No sé a quién se le ocurrió la idea de que para ir a tomar el sol a la playa en verano tenemos que ir “morenas” ya de casa. Oproblema tallas que todas debemos tener una talla 36 para ser felices, o que la delgadez, y solo la delgadez, es belleza, o que con 18 o 20 años se puede estar ¿flácida?… no se quien se inventó tanta barbaridad junta, pero lo que si intuyo es el porqué. Para continuar sometiendo a la mujer a un yugo, al yugo de las inseguridades, frustraciones, obsesiones, distrayendo el foco de atención de la calidad de vida hacia el aspecto físico, haciéndonos creer que “NO debemos SER, sino que debemos ESTAR” guapas, delgadas, estilizadas, firmes, depiladas y, por supuesto, morenas… para el disfrute patriarcal….

Es triste ver a mujeres ya maduras, con cierta edad, con una presupuesta madurez, andar buscando ofertas de gimnasio para empezar con la “operación bikini”, apuntándose al “bionocomeran”, o pidiendo cita en el solárium más próximo… Pero es terrible ver SUFRIR a jóvenes, niñas, mujeres también, por MIEDO a no dar la talla, a no estar a la altura de los supuestos cánones estéticos que socialmente se le exigirán…, reforzando ideas irracionales, pensamientos obsesivos que, en el peor de los casos, les arrastraran a sufrir un trastorno de la conducta alimentaria…, y a sufrir, y a sufrir y a sufrir, incluso hasta morir.

Por esta razón comenzamos una campaña de concienciación y prevención en las redes sociales. Queremos gritar a los cuatro vientos que YA ESTA BIEN de engañar, manipular, con tallas inexplicables, con cuerpos inalcanzables. Que no queremos seguir creando víctimas, fomentando una cultura de la delgadez como modelo de belleza que es absurdo, irracional, peligroso y superficial. Si queréis, podéis uniros, retuiteando, compartiendo, en vuestras redes sociales los post con los hastag:

#CuerposReales

#TallasUnificadasYA

#Quenotelienconelbikini

…..

Comenzamos nuestra Operación Verano Sano, verano para disfrutar….

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C. Sonia Villar Rodriguez

Psicologa Clínica especializada en Trastornos de la Alimentación

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Pro-Ana, Pro-Mia y ¿libertad de expresión? Luchando contra los TCAs

Acabo de releer un artículo* reciente en el que desde “Consumo Aragón” denunciaba a 164 blog por hacer “apología de la Anorexia y la Bulimia”. Al parecer la estrategia a seguir pasa por intentar que los proveedores de servicios de internet (blogs, webs, etc) filtren este tipo de contenidos impidiendo su difusión, a lo cual no parecen estar muy receptivos aludiendo a la “libertad de expresión”. Y yo me pregunto: ¿harían lo mismo ante un blog de pro-pederastia? ¿o ante uno que incitara al consumo de heroína?… es todo susceptible de ampararse bajo la “libertad de expresión”. Obviamente opino que NO

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que es lo que son la Anorexia y Bulimia Nerviosas (aunque hay algunos eatmas) son ENFERMEDADES terribles…, ENFERMEDADES, no modas, no caprichos de adolescentes, no juegos de crías, son terribles enfermedades que se ceban principalmente en una población especialmente sensible, los/as adolescentes, fundamentalmente mujeres, aunque cada vez hay mas hombres cayendo en sus redes, que actúa menoscabando su ya baja autoestima, su inseguridad, su miedo a no ser aceptado/a, valorado/a por sus iguales, a no gustar, a no ser suficientemente…. ¿guapa, lista, simpática?. Son enfermedades de tipo obsesivo que destrozan la integridad física y emocional de quien las padece, pero también de sus familias, amigos/as… Una persona con un TCA NO es consciente de que lo sufre.  Si es verdad que sabe que algo no va bien, sabe que está excesivamente preocupada, sabe que su MIEDO, su PÁNICO no es normal…., pero NO sabe que es una enfermedad, que está siendo víctima de las consecuencias de una elevada ansiedad, que su pensamiento ya no es SUYO, sino que está en manos del miedo, de la obsesión, de la irracionalidad…

Superar un TCA puede suponer 1, 2, 7 o muchos más años de esfuerzo, sufrimiento, terapia, ingresos hospitalarios…, es una verdadera tortura que no puede pasar desapercibida ante la mirada de la sociedad, porque de una u otra manera todos/as somos responsables, por  fomentar modelos de belleza irreales, por trasmitir que “el aspecto físico” SI que importa, porque damos mensajes inconscientemente de que hacer dieta, pensar en la delgadez, querer estar delgada  es algo NORMALISIMO y DESEABLE, que si que lo es pero… ¿a que precio? ¿de cualquier manera? ¿por encima de todo?, sin darnos cuenta de que para quien tiene esa enfermedad esas ideas son verdaderas obsesiones que les generan una visión distorsionada de su propio cuerpo, generando pánico a su visión, a mirarse en el espejo, a probarse tal o cual pantalón…, y que esos mensajes de “normalidad”, expuestos así, sin mas,  no hacen más que acrecentar su obsesión.

No, no es una cuestión de libertad de expresión, es una cuestión de SALUD PUBLICA, los TCAs son una de las causas fundamentales de muerte entre adolescentes, y, sin duda alguna, la peor y más peligrosa de las pesadillas por las que se puede pasar siendo joven, o adulta, o simplemente siendo alguien que quiere y se preocupa por un/a afectado de TCA.

Llevo mas de 15 años ayudando a superar estas enfermedades…, luchando contra esta pesadilla…

C. Sonia Villar Rodriguez

Psicologa Clínica especializada en Trastornos de la Alimentación

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Articulo*: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/consumo-denuncia-164-blogs-por-apologia-de-anorexia_891669.html

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