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La vida contando calorías

Empieza el buen tiempo y con él, la gran comentada “operación bikini”. Nos saturan con anuncios de productos bajos en calorías y con dietas de X calorías diarias que nos animan a contabilizarlas para adelgazar; los gimnasios se llenan y en ellos, las máquinas nos indican cuántas calorías gastamos al usarlos; por no hablar de las miles de aplicaciones que cuentan el número de calorías que gastamos al día… Se monopolizan bastante las conversaciones y la palabra caloría toma un papel importante en ellas, haciendo que muchas personas empiecen a cambiar sus estilos alimenticios inclinándose por productos de bajo valor energético y no basando su elección en sus gustos.

Contar calorías es un método bastante habitual en la gente que quiere bajar de peso. Sin embargo,manzanas además de ser difícil su cálculo y de no ser exacto, es una estrategia inadecuada para ese fin. Empezaremos definiendo que la caloría es una unidad de medida que nos informa de la cantidad de energía que nos aportan los alimentos que ingerimos. Es la energía que alimenta el cuerpo, al igual que el combustible de un coche.

No todas las calorías son iguales ni tienen los mismos efectos en nuestro cuerpo. Lo más importante es su composición nutricional, es decir, el aporte de nutrientes que realizan. El contar calorías puede hacer que se prefiera comer un producto procesado (al contener la etiqueta es más fácil el cómputo) y con escaso aporte nutricional que otro elaborado, que aunque contenga mayor número de calorías estará aportando vitaminas y minerales que necesita nuestro cuerpo. Tener una alimentación saludable no implica sumar ni restar, sino que nuestro menú diario sea rico en nutrientes y equilibrado.

El estar pendiente de las calorías que consumimos puede llevarnos a consumir muchas menos calorías de las que necesita nuestro cuerpo y encontrarnos continuamente cansados. A la hora de elegir qué comer, se recomienda guiarnos por la tipología y el aporte nutricional de los alimentos.

Contar calorías puede ser muy estresante y cuando este control de lo que se come se vive con ansiedad, es una conducta de riesgo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.

 


Ana Morales Carmona
Psicóloga Sanitaria. Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.granadapsi.com

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TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN EL DEPORTE: FACTORES PREDISPONENTES Y MANTENEDORES

La práctica continuada de deporte puede constituir un factor de riesgo para el desarrollo de los Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), mucho más si dicha práctica se realiza de forma abusiva y sin supervisión.

No obstante, dicho riesgo depende, no sólo de la asiduidad, si no de la categoría en la que se realice (a mayor profesionalización, mayor posibilidad) y de las exigencias que ésta conlleve (importancia de lasTCA en el deporte medidas corporales y el peso para aumentar el rendimiento). Dentro de los deportes de más riesgo, encontramos los deportes estéticos (p.e. gimnasia rítmica, patinaje artístico, danza, etc.), los deportes de categorías (p.e. boxeo, lucha libre, judo, etc.), los deportes de resistencia (p.e. natación, ciclismo, etc.) y los realizados en gimnasios (p.e. culturismo, aerobic, etc.).

¿Qué factores pueden desencadenar un TCA en deportistas?

Los cambios corporales que se producen en la adolescencia, unidos a una baja autoestima, escaso autoconcepto, dificultades en el afrontamiento de dichos cambios, y los comentarios externos recibidos por parte de personas significativas (amigos, familiares, etc.), pueden actuar como predisponentes de cara a un TCA. Dentro del ámbito deportivo, se une además la necesidad de mantener un determinado peso o de recuperarlo tras un periodo de inactividad prolongado en el que se ha ganado en exceso (vacaciones, convalecencia por debida a una lesión, etc.), mediante dietas estrictas u otro tipo de estrategias para reducirlo.

¿Qué factores mantienen el TCA en deportistas una vez instaurado?

Los factores de mantenimiento de un TCA en deportistas pueden englobarse en tres ámbitos: LaTCA-en-el-deporte-300x187 continuidad de una dieta estricta o de hábitos poco saludables para mantener el peso, el autorefuerzo de éxito a corto plazo por lograr el peso ideal que pueda mejorar el rendimiento deportivo (y por tanto los resultados) y el refuerzo social (presión), que en este caso no sólo se da por parte de la familia, los amigos y los allegados, sino también por parte de entrenadores, y compañeros de equipo, etc.

Otros factores que también influyen serían la sensación de control (autocontrol), la posesión de un cuerpo infantil (tan reforzado por ejemplo en prácticas como la gimnasia rítmica o el ballet, donde alcanzar un cuerpo prepuberal se convierte en algo “necesario” para la consecución del éxito), o factores familiares (como las altas expectativas en el futuro deportivo de los/as hijos/as) o las necesidades económicas (cuando el sustento familiar depende del éxito deportivo).

Además, muchos deportistas acostumbrados a seguir dietas constantes (en ocasiones, deportistas que realizan dietas restrictivas de forma permanente), pueden llegar en ocasiones a recurrir sobreingestas (los llamados atracones) en respuesta a la aparición de una “necesidad ansiosa” por comer, acudiendo después a vómitos y laxantes para reducir su sentimiento de culpa y el miedo a engordar, sumergiéndose sin saberlo en el círculo vicioso del trastorno.


Patricia Boldú de Luelmo
Psicóloga Sanitaria. Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.buelpsicologia.es

 

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El Gobierno francés cumple pero a medias.

Una buena noticia y otra “media” buena noticia.

La primera. El Gobierno francés perseguirá de oficio las publicaciones que hagan apología de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en las redes. Por fin se acabarán, o se intentará acabar, con las, tan peligrosas, páginas “pro-ana y pro-mia”. Estamos de enhorabuena por ello y solo nos queda esperar a que el Gobierno español adopte una medida similar que tanta, tanta falta hace.

Pero por otra parte vemos como también han resuelto que se sancionará la presencia de modelos en pasarela con un peso inferior al que establezca la “alta autoridad sanitaria”… y aquí empieza mi preocupación. Pero para que me puedan entender bien déjenme hacerles una breve aclaración:

Según la OMS y todos los organismos internacionales de salud pública, el Índice de Masa Corporal (IMC o BMI en inglés) es el criterio por el que se establece si un peso es o no saludable según talla, edad y sexo. Así, en el caso de mujeres jóvenes (hasta los 35 años aproximadamente) se entiende que:

– Un IMC inferior a 18,5 es “BAJO PESO” (Estaríamos hablando de procesos de desnutrición con riesgo vital).
IMC entre 18,5 a 24,9 sería “PESO SALUDABLE”
Superior a 25 hablaríamos de SOBREPESO (Y a partir de ahí llegaríamos a los diferentes grados de obesidad existentes)

Bien, si lo que se busca es que las pasarelas de moda no se conviertan en un escaparate de “enfermedad”, sufriendode la “tiranía (que no cultura) de la delgadez”, de “apología de la anorexia”… entonces lo lógico es que se busque que las modelos sean lo contrario, es decir, la representación de “cuerpos saludables” referentes, no solo de belleza (que para gustos colores, por cierto) sino también de salud. ¿Suena razonable? A mí así me lo parece. Pues me apuesto una cena (solo una, eh) a que esto NO va a ser así. La “Alta Autoridad Sanitaria” establecerá 18 (es decir por debajo del mínimo saludable) o como mucho 18,5 como el IMC MÍNIMO en las modelos. Lo cual conlleva las siguientes reflexiones:

1º) Teniendo en cuenta las fluctuaciones normales del peso, una persona que esté en un 18 de IMC, por ejemplo, habrá días que descienda hasta un 17,5 o incluso más… ¿no sería, por tanto, más razonable establecer el mínimo en 19 garantizándose así un estado estable de salud?

2º) Son conscientes quienes legislan de que midiendo 1,80 m., para mostrar un IMC de 18 tendría que pesar aproximadamente 57 Kg? ¿Realmente creen que ese peso puede mantenerse con unos hábitos de vida saludables, es decir, NO RESTRICTIVOS, actividad física moderada y una alimentación equilibrada? Pues me temo que NO. Con lo cual seguimos promocionando en las modelos actitudes restrictivas y no saludables ante la alimentación.

Y como todo no van a ser críticas, aquí lanzo nuestra propuesta:

Establecer por ley que del total de modelos que participen en el desfile haya representación porcentualmente equilibrada de, como mínimo, TODOS y cada uno de los IMC saludables. Por ejemplo: modelos con 19, 20, 21…25 de índice de masa corporal. Solo así estaríamos convirtiendo las pasarelas de moda en lo que deberían ser, un reflejo de la realidad social, donde se promovieran estilos de vida saludable. Solo así SI que se estaría luchando activamente por prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria.
Y si encima quieren reflejar a la mujer REAL tampoco estaría de más incluir modelos con algunas curvas más…. ¿no les parece?


Sonia Villar Rodriguez
Psicóloga Clínica. Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.caap-psicologia.es
www.granadapsi.com

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Nace la primera APP gratuita de apoyo a personas afectadas por Trastornos de la Conducta Alimentaria.

 

Desarrollada en Granada, tiene como objetivo convertirse en una herramienta de apoyo a pacientes y terapeutas en casos de TCAs.

Entre sus contenidos, las autoras, destacan la existencia de diferentes herramientas y técnicas para el entrenamientoRelajacion en el control de la ansiedad y los pensamientos obsesivos que se convierten en los mantenedores principales del trastorno.

Técnicas de relajación, respiración anti-estrés, cálculo mental… son algunas de las actividades que pueden entrenarse con ayuda de esta app. Igualmente están disponibles consejos relacionados con momentos “críticos” en el día a día de las personas afectadas, como son el vestirse, comer, salir, etc., que tienen la finalidad de ayudar a hacer más llevaderas estas situaciones estresantes.Menu

La app incluye también acceso a una encuesta sobre su usabilidad y utilidad que recogerá las opiniones aportadas por las usuarias y profesionales que la cumplimenten con el objetivo de incluir mejoras en las futuras versiones de la aplicación.

Tras este proyecto encontramos al Grupo de Investigación METODO PETTCA, grupo formado por profesionales de la práctica clínica que desarrollan su labor especializada en el abordaje de los TCAs en centros de Granada y Madrid. Las investigadoras y psicólogas Patricia Boldú de Luelmo, Sara Coca Arco y Ana Morales Carmona, coordinadas por la Psicóloga Clínica Sonia Villar Rodríguez, trabajan ya en las futuras mejoras, así como en otros proyectos de investigación relacionados con la intervención en estas, y otras, difíciles patologías.

 

InfoAPPblog

 


Componentes Grupo de Investigación METODO PETTCA:

Patricia Boldú de Luelmo (www.buelpsicologia.es)

Sara Coca Arco (www.granadapsi.com)

Ana Morales Carmona (www.granadapsi.com)

Sonia Villar Rodriguez (www.caap-psicologia.es)

 

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PRIMERAS LLAMADAS DE AYUDA ANTE UN TCA

La mayoría de las familias acuden desesperados al médico de cabecera, con el objetivo de hacerles ver al propio profesional y al mismo afectado que estamos ante un problema grave: LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN Y DE LA INGESTA.

Suelen ser las madres quienes empiezan a ver en sus hijas (si, porque las afectadas son mayoritariamente chicas, aunque también los padecen chicos de forma menos habitual) comportamientos extraños con la comida, cambios bruscos en el peso, en el estado de ánimo y en general en la forma de comportarse en relación a los estudios y las amigas. La primera opción, ir al médico de cabecera.

Cuando esto pasa, nos encontramos con un problema más añadido. La mayoría de los profesionales de medicina general, no conoce bien que son los trastornos de alimentación, como identificarlos, ni por supuesto cuál es su cura.

En primer lugar, pueden hacerle una analítica al paciente, y ante unos buenos resultados (lo cual suele ser probable a pesar de la existencia de un bajo peso), nos encontramos con un:

“Su hija no tiene ningún problema señora, es bueno y normal que quiera alimentarse bien”

Ahora sí que tenemos un verdadero problema, ¿a quién acudimos?

Para todos los profesionales o familias afectadas por este problema, me gustaría dar algunas recomendaciones:

  • Es muy importante que los pacientes se sientan comprendidos y no juzgados.
  • El objetivo es que reconozca que tiene pensamientos obsesivos y tristezas que están limitando su vida.
  • No es conveniente hablarle del peso, pues si nos ve como a alguien que intentará subir su IMC (índice de masa corporal), seremos sus enemigos.
  • Hay que intentar que las discusiones, sobre todo a la hora de comer, se reduzcan.
  • “Obligarles” a comer con enfados y amenazas solo nos alejará de la persona afectada.

Debemos tener en cuenta que estos problemas no tienen remisión espontanea, son enfermedades psicológicas y que, por tanto, desaparecen con un tratamiento psicológico.

Dejar a la paciente, que se cure con el tiempo, solo llevará a que el problema crezca y su autoestima cada día sea más baja.

Por ello, necesitamos informar a todos los profesionales de la medicina, que probablemente se encontrarán con casos muy parecidos a estos en sus consultas.

Si sospechamos que la persona puede estar ante un problema de este tipo, podemos hacerle preguntas tales como:

  • ¿Te sientes triste e incomprendida a menudo?
  • ¿Te comparas mucho con las demás?
  • ¿No te sientes bien con tu peso?
  • ¿Sientes que vales menos que la gente que te rodea?
  • ¿Tienes dificultades de concentración?
  • ¿Te cuesta disfrutar de las actividades de ocio con tus amigas/os y familia?

Todas ellas aluden a algunos síntomas más comunes de los TCAs, y con ello podemos ir concienciando a la persona del tipo de profesional que necesita.

Los profesionales que nos dedicamos a la prevención y el tratamiento de estas enfermedades consideramos de gran interés que todas las personas estemos informadas de esta problemática que cada día afecta a más personas y especialmente los/as profesionales de la salud.

Por ello, los/as especialistas estamos siempre encantadas de atender todo tipo de dudas tanto de profesionales como de familiares, amigos/as, etc. que sospechen encontrarse cerca de una persona afectada por un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Contáctennos.

Sara Coca Arco

Centro de Psicologia Clínica PETTCA-GRANADA


Para contactar con el Centro PETTCA-GRANADA, especializado en Trastorno de la Conducta Alimentaria:

Tfn: 958 97 16 61 / info@granadapsi.com

Otros centros especializados aqui

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Las dos caras de los Trastornos de la Alimentación: visible e invisible


 

Ana Morales Carmona y Sara Coca Arco

Psicólogas especialistas en Trastornos de la Conducta Alimentaria

Centro de Psicología Clínica PETTCA-GRANADA

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Revisando las novedades del DSM-V para el diagnóstico de los TCAs

Desde Mayo de 2013 tenemos con nosotros el nuevo manual diagnóstico DSM-V en el cual se incluyen algunos cambios asociados a la organización de los trastornos y a la especificación de los criterios diagnósticos. El antiguo manual contaba con 17 categorías diagnósticas, en el DSM-V pasan a ser 22. En este artículo nos vamos a centrar en los cambios que repercuten en los trastornos de la conducta alimentaria.

Conocer estas diferencias es de gran ayuda para los profesionales en su trabajo de evaluación y diagnóstico.

 dsm

Anorexia nerviosa:

Criterio A: no alude al índice de peso relativo del 85%. Ahora se mencionará en el especificador de gravedad. El peso bajo pasa a definirse como un peso menor al mínimamente normal (para niños/as o adolescentes menor de lo esperable).

No hay variaciones significativas en el criterio B y C, por tanto las pacientes siguen teniendo un miedo intenso a ganar peso así como una alteración de la propia imagen corporal.

La gran novedad que trae consigo el DSM-V es la eliminación del criterio de amenorrea. Desde nuestra experiencia clínica este criterio no aportaba nada al diagnóstico. Muchas de nuestras pacientes no llegaban a presentar amenorrea a pesar de haber perdido mucho peso y de encontrarse desnutridas, otras no tenían menstruaciones regulares debido a su edad temprana y otras muchas no llegaban a tener menstruación por lo que era imposible presentar pérdida de ella. Además este criterio dejaba fuera al género masculino.

Se añaden especificadores de tiempo:

-Tipo restrictivo: durante los últimos 3 meses la persona no ha incurrido a episodios recurrentes de atracón o conducta purgativa

– Tipo compulsivo/purgativo: durante los últimos 3 meses ha incurrido en episodios recurrentes de atracón o comportamiento purgativo

Especificar si:

  • En remisión parcial: el criterio A no existe (no tenemos un peso corportal bajo) pero la persona aún sigue padeciendo un miedo intenso a engordar y una alteración en su autoimagen (criterios B y C).
  • En remisión total: no cumple ningún criterio durante un periodo continuado

Especificar gravedad actual:

            Leve: IMC≥ 17 kg/m²

            Moderado: IMC 16-16,99kg/ m²

            Grave: IMC 15-15,99 kg/m²

            Extremo: IMC < 15 kg/ m²

Bulimia nerviosa:

El DSM-V no incorpora cambios significativos en los criterios diagnósticos salvo para los atracones y las conductas compensatorias. Lo más relevante es la desaparición del subtipo bulimia nerviosa no purgativa que corresponde ahora a la categoría de trastorno por atracón.

Al igual que antes, se añaden especificadores en cuanto al tiempo (remisión parcial y remisión total) y la gravedad.

            Leve: de 1-3 episodios de conducta compensatoria a la semana

            Moderada: entre 4 y 7 episodios de conducta compensatoria a la semana

            Grave: entre 8 y 13 de episodios de conducta compensatoria a la semana

            Extremo: 14 o más episodios de conducta compensatoria a la semana.

Trastorno por atracón:

Esta es otra de las novedades del DSM-V. Esta nueva categoría correspondería a la anterior Bulimia nerviosa no purgativa del DSM-IV. El DSM-V esclarece los episodios de atracón y a los hechos a los que se asocia, sin embargo, sigue excluyendo los atracones subjetivos que vivencian algunos de los pacientes como podemos ver en nuestra práctica clínica. El sentimiento de culpa y de descontrol debe ser un criterio más importante, a tener en cuenta por el profesional, que la cantidad de comida que el paciente pueda tomar.

Los especificadores son iguales que en el punto anterior, cambiando conducta compensatoria por atracones.

Otro trastorno específico de la alimentación

Esta categoría se utiliza cuando la persona cumple síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria pero no se corresponden con ninguno de los anteriormente citados. Algunos ejemplos pueden ser: anorexia nerviosa atípica, bulimia nerviosa (de baja frecuencia y/o duración limitada), trastorno por atracón (de baja frecuencia y/o duración limitada), trastorno por purgas, síndrome de ingestión nocturna de alimentos).

Pica y trastorno de rumiación:

No hay cambios significativos en criterios diagnósticos en ambos trastornos.

Trastorno por evitación/restricción de la ingestión de alimentos:

En el DSM-IV aparecía con el nombre de trastorno de alimentación en la infancia y era un trastorno que rara vez se utilizaba dada la información limitada sobre sus características, su evolución y pronóstico. En la nueva clasificación se amplían los criterios resaltando la aversión a la comida, así como la dificultad para alcanzar los niveles necesarios para el desarrollo del niño. Se asocia a una pérdida significativa de peso, una deficiencia nutricional, dependencia a la alimentación enteral y una interferencia importante en el funcionamiento psicosocial.

Desde el Centro de Psicología Clínica Pettca- Granada creemos que el DSM-V ha traído consigo grandes cambios que han dejado atrás criterios obsoletos y poco determinantes, y que ha clarificado otros criterios siendo más fácil establecer el diagnóstico, y haciendo ver a los/as pacientes que no “solamente se trata de que quieren adelgazar” sino que realmente están sufriendo una enfermedad/trastorno, ayudando así al proceso de “toma de conciencia” de enfermedad.


Ana Morales Carmona y Sara Coca Arco

Psicólogas especialistas en Trastornos de la Conducta Alimentaria

Centro de Psicología Clínica PETTCA-GRANADA

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Vómitos autoinducidos: Una mala estrategia para adelgazar

Las personas con bulimia purgativa utilizan el vómito autoinducido como método para intentar eliminar lo que han comido y así prevenir un aumento de peso o, incluso, intentar adelgazar. Aunque no es nada agradable para ellas, el intenso malestar que les generan los episodios de sobreingesta (objetivas o subjetivas, es decir, sobreingestas “reales” o no) les lleva a creer que, de esta manera, están eliminando de su organismo todo o una gran parte de lo ingerido. Sin embargo, el vómito es una muy mala estrategia para estos fines ya que no se lograría eliminar ni el 40 % de lo ingerido y muchos de los nutrientes ya habrían sido absorbidos, por lo que acaba siendo inútil este intento de expulsarlos.

El cuerpo no está hecho para vomitar. El vómito es un mecanismo protector que se activa en ocasiones puntuales para expulsar alguna sustancia nociva que hayamos ingerido, evitando así, por ejemplo, una intoxicación. Cuando no existe esta intoxicación y se autoinduce de manera frecuente, puede conllevar las siguientes consecuencias:

– Daños odontológicos. Los vómitos frecuentes erosionan las piezas dentales, destruyendo gradualmente el esmalte dental. Los dentistas pueden identificar fácilmente este patrón de erosión y deducir la causa.

– Hinchazón de las glándulas salivares. Las glándulas que segregan saliva, ubicadas en la cavidad wcbucal, se hinchan gradualmente cuando las personas se autoinducen el vómito. Esta hinchazón no es dolorosa pero si es visible, dando una apariencia redondeada al rostro, lo que contribuye a que estas personas sigan preocupándose por el peso y manteniendo su trastorno.

– Daños en la garganta. El inducirse el vómito requiere un cierto uso de la fuerza resultando lesiones superficiales en la parte posterior de la garganta que pueden llegar a infectarse fácilmente.

– Daños en el esófago. En el esófago no tiene por qué haber jugos gástricos por lo que éstos pueden producir erosiones en las paredes del esófago y ocasionar sangre intestinal.

-Daños en las manos. Al utilizar los dedos para autoinducirse el vómito, a largo plazo, suele dañarse la piel que recubre los nudillos formando escaras, conociéndose estas lesiones como “signo de Rusell”.

– Desequilibrio de electrolitos o la deshidratación. Esta es una de las consecuencias más importantes del vómito, induciendo sed extrema, mareo, debilidad, tensión muscular y espasmos.

Entre estos desequilibrios cabe destacar la hipocalemia (potasio bajo) porque puede dar lugar a irregularidades en el ritmo cardíaco.

Muchos de estos daños son reversibles, desapareciendo cuando cesa la conducta purgativa.

Hay muchas páginas nocivas en internet sobre cómo inducirse el vómito y donde afectadas por trastornos de la conducta alimentaria se “animan” unas a otras a llevarlo a cabo (mira nuestro artículo sobre webs “pro-ana o mia”), por eso consideramos que no está de más tener constancia de todas las consecuencias negativas que tiene en nuestro cuerpo esta conducta y sobre todo hacer reflexionar sobre la creencia de que el vómito es una forma eficaz para el control del peso.

Ana Morales Carmona
Psicóloga especialista en TCAs
PETTCA-GRANADA

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Porque en Navidad NO engordamos más.

Muy cansada estoy de escuchar comentarios tales como: “ahora viene una época de coger peso”, “tengo que privarme un poco”, “en estas fechas puedes hacer lo que quieras”, ”tengo que adelgazar los días previos para poder entrar en el vestido de Noche Vieja”, “después del día de Reyes nos ponemos a dieta”. Muy cansada estoy de escuchar mentiras, y de que todo, absolutamente todo, gire alrededor del peso y de la comida.

La Navidad no es una época para controlar o descontrolar con la comida. La Navidad es simplementemesa una época de vacaciones, en la que generalmente se aprovecha para estar con la familia, con los amigos, para salir, descansar o disfrutar.

Las comidas en Navidad pueden ser distintas, pero nuestro ritmo de vida también lo es. Si empezamos a pensar de una forma racional, deberíamos de centrarnos en hacer cosas que nos gusten, como en todas las épocas del año.

No se trata de estar compensando y descompensando. No se trata de darse verdaderos banquetes en una noche ni de prohibirse tomar alimentos típicos. Se trata de saber disfrutar de la buena compañía, de los amigos que hace tiempo que no vemos y de hacer una vida totalmente normal.

Para las personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria y, en general, para todo su entorno familiar, las Navidades suelen ser una época de miedo absoluto a coger peso tras las copiosas comilonas, y todo por culpa de los medios de comunicación que continuamente nos están vendiendo que en esta época “todos” engordamos y, por tanto, todos debemos hacer dieta después o tomar productos adelgazantes.

Justo ahora, que empieza que empieza el pre-calentamiento navideño, me gustaría mandar un mensaje de tranquilidad. “la navidad no engorda más”, chicas y chicos, disfrutar de la buena compañía y de los buenos momentos.

Sara Coca Arco
Psicóloga especialista en TCAs
PETTCA-GRANADA

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Factores predisponentes en TCA

Como ya sabemos, existen multitud de factores por los que una persona puede llegar a padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Desde una predisposición biológica o genética hasta una amplia gama de factores socioculturales, familiares e individuales.

Debido a que esta enfermedad suele aparecer, sobre todo, en la adolescencia más temprana, cabe destacar los factores socioculturales, la presión por la delgadez extrema en las chicas pre-púberes, como los factores más influyentes en sus relaciones personales y sociales, bajo mi punto de vista. Estas chicas, que aún están creciendo, que son mucho más vulnerables a recibir cualquier tipo de publicidad engañosa y que, además, están continuamente expuestas a la venta de productos estéticos o a ideales que asocien su físico (principalmente su delgadez) con el éxito en sus vidas, se convierte en un colectivo de alto riesgo para padecer un TCA.extracto

Los medios de comunicación difunden un ideal de cuerpo muy delgado, sin embargo ese cuerpo prototípico no representa a la mayoría de las mujeres. Darnos cuenta de ello, a la edad de 14 ó 15 años cuando no sabemos qué es pensar por nosotros mismos (pues nuestro cerebro no está desarrollado por completo), ni sabemos qué va a pasar en nuestro cuerpo cuando nos desarrollamos, ni siquiera sabemos alimentarnos bien, va a ocasionar que no sepamos distinguir una verdad de una mentira. A esta edad, no sabemos qué va a pasar en nuestras vidas, si lo ideal es estudiar o trabajar, si es más importante la diversión o el deber, si somos o no culpables de lo que pasa a nuestro alrededor, etcétera, por lo que se nos amontonan muchísimas preguntas que no sabemos ni por qué debemos hacérnoslas. Como vemos, es un asunto bastante complicado.

Como decíamos, a esa edad (entorno a los 14-15 años) sólo vemos lo que nos ponen delante de los ojos, como por ejemplo: infusiones para perder peso, cremas reductoras, biquinis que realzan nuestro pecho… En la televisión y en fotografías solemos ver chicas que aparecen totalmente peinadas y maquilladas para ir al colegio, delgadísimas y, en la mayoría de los casos, se trata de imágenes muy retocadas.

Si a esto le añadimos la influencia de nuestro entorno más cercano, hablando constantemente de dietas, de perder peso, de si esto engorda más o si esto engorda menos, dirigimos a los adolescentes a que su pensamiento principal vaya enfocado a su físico, a su peso, a las comparaciones constantes con los demás y, en definitiva, les estamos enseñando a pensar que su físico (y sólo su físico) es el que hará que tengan más amigos, que les gusten a los demás, y que sean aceptados por la gente de su alrededor.

Ser adolescente no es nada fácil, ya hemos escuchado muchas veces que no se suelen sentir comprendidos por los adultos, que están buscando una identidad, que normalmente se suelen mostrar muy agresivos con todas las figuras/aquellas personas que impliquen autoridad. Es un duro proceso de continuo cambio y de autoconocimiento.

Si no enseñamos a los chicos y chicas adolescentes qué les sucede en esa época, qué pasa por su mente y con su físico, probablemente, ellos busquen como solución a todos sus problemas alcanzar un canon de belleza irreal. Si dejamos que se dejen llevar por lo que ven en los medios de comunicación, lo más cercano para ellos, probablemente estemos empujando a estos adolescentes a que se preocupen cada vez más por ser extremadamente delgados, en caso de las chicas o extremadamente fuertes, en caso de los chicos, y no les estemos enseñando que lo verdaderamente importante a su edad es que estudien, se diviertan y se rían con sus amigos, sin compararse los unos con los otros y sin obsesionarse con el peso de la báscula, puede que no estemos haciendo lo suficiente para evitar que aparezcan los TCA.

Por todo ello, ahora toca plantearnos: ¿Quién tiene el papel de enseñar esto a los adolescentes como métodomanzanas de prevención de un futuro trastorno de la conducta alimentaria?; ¿Quién debe enseñar a los adolescentes que es imposible que todos los seres humanos pesemos lo mismo, que la dieta o la alimentación debe ser variada, pero sin obsesionarnos con los productos light o bajos en azúcares?; ¿Quién debe enseñar que nuestra imagen corporal depende de nuestra autoestima, de nuestra aceptación personal y no de unas características físicas concretas que se ven por televisión o que la moda impone?; ¿Quién debe hacerlo, los padres, los profesores, los psicólogos o psicólogas especialistas en TCA?

En mi opinión, se trata de una pregunta que debemos contestar rápido para poder actuar de forma activa en este problema porque la realidad es que los trastornos de alimentación van aumentando cada día más, y con esta enfermedad se destruyen relaciones familiares, personales así como un montón de proyectos e ilusiones. Por ello, todos juntos: padres, familiares, amigos, profesores o personal especializado en TCA debemos ser conscientes de este acuciante problema y darnos cuenta de que, sumando los esfuerzos de cada uno, se puede atajar esta enfermedad. Del mismo modo en que debemos responsabilizarnos del tipo de sociedad en que vivimos y tomar parte activa en cambiar los modelos estéticos que esta misma sociedad ha creado y que tanto daño está causando a nuestros jóvenes.

Sara Coca Arco

Psicóloga Especialista en TCAs

(PETTCA-GRANADA)

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