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Peligrosos “retos” hechos virales…, los “social Challenge”.

Existen por las redes sociales una serie de retos virales llamados “Social Challenge” que nos invitan a realizar ciertos comportamientos y compartirlos en ellas. Éstos empezaron con fines benéficos y para sensibilizar a la sociedad sobre algún tipo de enfermedad, como recordareis con el archiconocido reto del agua«Ice Bucket Challenge» , donde además de echarse un cubo de agua helada se realizaba una donación para la investigación sobre la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Otros de estos retos, tienen fines divertidos donde se comparten buenos ratos con los amigos. Sin embargo, están apareciendo otros tipos de retos muy peligrosos por el mensaje que transmiten.

Empezó a ser viral el reto Kylie Jenner Challenge donde muchas chicas utilizaban una copa de cristal que succionan para hacer que sus labios se hinchen y se “parezcan” a los de una de las hermanas Kardashian. El resultado fue, montones de adolescentes con heridas y moratones alrededor de la boca por rotura de los vasos sanguíneos.

Ahora están de moda, dos retos llegados de China que “indican” dos maneras para “comprobar” si

Este reto NO depende de peso/volumen, sino de flexibilidad.

Este reto NO depende de peso/volumen, sino de flexibilidad.

estamos o no delgad@s. Uno de ellos es el “Belly Button Challenge”que consiste en intentar tocarse el ombligo con la mano por detrás de la espalda y el otro es “Collarbone Challenge”, que se basa en colocar monedas en el hueco de la clavícula, cuántas más puedas poner sin que se caigan, más marcada la tendrás y eso “significaría que estás más delgada”. Las redes sociales están plagadas de millones de personas que han realizado estos retos y que lo han conseguido. Sin embargo, hay millones de chicas que no han conseguido el resultado esperable, que lógicamente no lo han subido a la red y que ahora pueden llegar a creer que no están en su peso y obsesionarse con ello.

Sobra decir que ninguno de estos dos retos tienen ninguna base científica y no nos da ninguna información sobre el peso de las personas. En el primero del ombligo, solamente nos indica qué elasticidad tienes en el brazo. Hay personas que son capaces de realizarlo con un brazo y no con el otro, ¿suben de peso según el brazo que utilicen? Hay personas con sobrepeso que logran realizar el reto, pero claro, esas fotos no son las que plagan nuestras redes sociales. En el segundo reto, tenemos como base la clavícula, un hueso y que como tal no da ninguna información sobre el peso. El realizar el reto dependerá de las peculiaridades de cada persona, huesos más marcados o menos y de la postura en la que se realice.

Seguramente, la mejor opción.

Seguramente, la mejor opción.

Las imágenes que se multiplican en la red sobre estos retos suelen ser de personas extremadamente delgadas, promoviendo cánones de belleza poco saludables, haciendo creer que el que puedan conseguirlo depende de su peso y no de factores como la flexibilidad o la postura.

Con este tipo de retos se están imponiendo unos conceptos de belleza distorsionados sin caer en la cuenta de las consecuencias tan graves que pueden tener, trasmitiendo mensajes totalmente erróneos e irracionales. Lo peor es que muchos famosos se están uniendo a estas modas y muchos medios de comunicación te animan a realizarlos y a compartirlos con ellos, haciéndolos cada vez más virales e imitables.  Un poquito de “reflexión”, por favor…


Ana Morales Carmona y Sara Coca Arco
Psicólogas especialistas en Trastornos de la Conducta Alimentaria
Centro de Psicología PETTCA-GRANADA

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Compleja interacción entre imagen corporal y publicidad

Hoy en día, todos/as somos conscientes de la gran influencia que ejercen los medios de comunicación en general, en nuestras vidas. Según Ortega, la publicidad pretende dar a conocer un producto, servicio, idea o institución con el objeto de informar o influir en su compra o aceptación (Ortega, 1999). De esta manera, los anuncios buscan crearnos necesidades sobre el producto que nos intentan vender. Salazar Mora, analizó el contenido de los productos publicitados en varios medios y encontró que el 36% correspondía a artículos o prácticas para modificar el cuerpo y obtener una figura más acorde al patrón delgado que dicta la moda actualmente, tales como productos alimenticios light, cirugía estética, plástica o reconstructiva y tratamientos embellecedores,que incluyen la pérdida de peso (Salazar, 2007). Esto es algo que debemos enseñar a todos/as los/as adolescentes, para que al comienzo de su desarrollo crítico, entiendan cual es el objetivo de la industria publicitaria.

Normalmente en estos anuncios se nos presentan modelos ideales y poco realistas, vendiéndonos más éstas imágenes que el producto en sí. Se crea una asociación entre el producto y la modelo, pensando que si utilizamos lo que anuncian podremos llegar a ser como esas modelos que se nos presentan. Sin ir más lejos, solo con comprarnos un pintalabios podemos ser tan provocadoras como ellas y ellos, una crema depilatoria para tener justo esas piernas, o alimentos concretos para tener un vientre plano. Así millones de ejemplos a los que estamos expuestos/as cada día desde que somos pequeños/as.

En distintos estudios se ha llegado a la conclusión que la imagen corporal, especialmente en las mujeres,  se ve influida tras ver este tipo de anuncios. La imagen corporal “es una representación mental amplia de la figura corporal, su forma y tamaño, la cual está influenciada por factores históricos, culturales, sociales, individuales y biológicos que varían con el tiempo” (Slade, 1994).  Ya comentamos anteriormente que influye en la formación de la imagen corporal:

Toro en un estudio en 2004, observó que la imagen corporal de las mujeres era significativamente más negativa después de ver imágenes de cuerpos delgados aparecidas en medios de comunicación que después de observar imágenes donde aparecen cuerpos con volúmenes medios, cuerpos gruesos u objetos inanimados (Toro,2004). También hay evidencias de que haya una relación entre la exposición a imágenes delgados y el aumento de culpa, inseguridad, insatisfacción corporal, vergüenza y depresión (Stice y Shaw, 1994).

Este impacto es aún mayor en chicas con gran insatisfacción corporal y adolescentes. La adolescencia es la etapa de transición entre la infancia y la edad adulta,abarcando las edades comprendidas entre los 10 años hasta los 20 años (Muñoz y Marti, 2004). Es la época de la instrospección, la comparación social y la autoconciencia de la imagen corporal. La formación de la imagen corporal es un proceso que va cambiando a lo largo de la vida, al igual que la autoestima, estrechamente relacionada con la imagen corporal,  por lo que puede modificarse hacia una mayor aceptación o todo lo contrario.

Y ¿Qué pensamos los PSICÓLOGOS especialistas en Trastornos de la Alimentación sobre esto?

Las estadísticas indican que entre un 2-4% de españoles/as padecen un trastorno de larevistas2 conducta alimentaria, por tanto, en una ciudad con 100.000 habitantes, entre 2.000 y 4.000 tendrian un miedo irracional a subir de peso, y una insatisfacción con su cuerpo.  No obstante, muchas de estas personas no son conscientes de que padecen esta enfermedad psicológica.

Hace bastante tiempo que contamos con toda esta información, que conocemos lo que son los trastornos de la conducta alimentaria, todos los factores que influyen en la predisposición y el mantenimiento de estas enfermedades. pero aún no hemos dado con la clave de la prevención correcta para lograr conseguir que los/as jóvenes no sientan insatisfacción con el propio cuerpo.

La juventud consume muchísima publicidad, en televisión, revistas,en internet, por la calle…muchas de estas campañas transmiten una imagen estereotipada e irreal que se ve asumida por los/as adolescentes, haciéndoles especialmente vulnerables.

Sabemos que es bueno limitar el número de horas que los/as adolescentes ven la televisión sin ningun tipo de supervisión, y que es importante ayudarles a desarrollar un punto crítico hacia estas campañas publicitarias  para que no les afecten negativamente en la forma en la que ven y evalúan su cuerpo.  Es muy importante que sepamos diferenciar los estereotipos, la publicidad engañosa y tener una postura activa ante ella, analizando el mensaje que quieren trasladarnos. Que la publicidad ejerce una gran influencia en nosotros/as, es un hecho, pero está en nuestra mano qué interpretación realizamos ante ella.


Ana Morales Carmona y Sara Coca Arco
Psicologas especialistas en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.granadapsi.com

 

Referencias:

Ortega,  E. (1999). La  comunicación  publicitaria. Madrid: Ediciones Pirámide.p. 378.

Salazar Mora, Z (2007). Imagen corporal femenina y publicidad en revistas. Revista de Ciencias Sociales, 116, 71-85.

Slade, P. D. (1994). What is body image?Behaviour Research and Therapy, 32 (5), 497-502.

Stice E, Burton EM, Shaw H. Prospective relations between bulimic pathology, depression, and substance abuse: Unpacking comorbidity in adolescent girls. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 2004;72:62–71.

Toro, J. (2004): Riesgo y causas de la anorexia nerviosa. Barcelona: Ariel Psicología.

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EL PAPEL DE LA COMIDA EN LOS TRASTORNOS POR ATRACÓN

 

Es fácil para un/a paciente que sufre trastorno por atracón reconocer que su consumo de hidratos de carbono y dulces es excesivo, sin embargo ignoran la razón por la que lo hacen. En ocasiones dicen “me apetecía” o, “de pronto me han entrado unas ganas irreprimibles de comer chocolate”, pero la base que sostiene este acto de comer compulsivo está en el cerebro, en concreto en el hipotálamo, que es la glándula que recibe información sobre el estado de reservas energéticas y activa la sensación de hambre cuando éstas disminuyen, encargándose además, de recibir las señales de saciedad que envía el estómago para enviar orden a su vez de dejar de ingerir más alimentos.dulces

Pero es también el hipotálamo donde se reciben otro tipo de informaciones, como por ejemplo las relacionadas con las emociones, la voluntad, la afectividad o la memoria, que son interpretadas y nuevamente codificadas para emitir una respuesta. Cuando el sistema se desajusta, es posible emitir señales de saciedad ante el estrés (la impresión de “se me ha cerrado el estómago y he perdido el apetito”), o por el contrario, emitir señales de sensación de hambre cuando no las hay, provocando que el individuo reaccione ingiriendo más cantidad, en especial, de alimentos calóricos.

Entra en juego además lo que llamamos el “circuito de recompensa” cuyo principal protagonista es el neurotransmisor “Dopamina”. La cantidad de este neurotransmisor en el cerebro disminuye en momentos de ansiedad y, sin embargo aumenta en los momentos de placer, como puede ser el acto de comer alimentos de sabor intenso y agradable de alto contenido calórico. Cuando ante la aparición de la ansiedad (disminución de dopamina), la respuesta es la ingesta (aumento de dopamina), el resultado es la reducción del estado ansioso, por lo menos a corto plazo, ya que a largo plazo, el sentimiento de culpa por lo ingerido y la sensación de malestar físico por la sobreingesta, vuelven a elevar la ansiedad, dejando a nuestro/a paciente al inicio del circuito (en el caso de la Bulimia, puede además provocar el inicio de actividades compensatorias, como el ejercicio excesivo o los vómitos autoinducidos). El acto puntual de calmar la ansiedad a través de la ingesta, puede convertirse en una respuesta rutinaria por la inmediatez del proceso de relajación, ya que, aunque no es la respuesta adecuada al estímulo, si lo parece a corto plazo.

Pero entonces, ¿por qué no dejar de ingerir alimentos una vez saciados/as? La sensación de placer es adaptativamente superior y prevalece sobre otro tipo de sensaciones como el dolor (hecho constatado por ejemplo en las relaciones sexuales que serían dolorosas sin un nivel placentero adecuado) o la saciedad. Además, la sobreingesta se realiza normalmente a una velocidad mayor que la ingesta habitual, por lo que cabe la posibilidad de que el hipotálamo no reciba la indicación de que envía el estómago.

El trabajo en consulta pasa por trabajar la autoestima, la resolución de problemas de una forma adecuada al estímulo y las técnicas de reducción de la ansiedad a través del control de impulsos y la desactivación emocional y física provocada por la situación estresante.


Patricia Boldú de Luelmo
Psicologa especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.buelpsicologia.es

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Diuréticos y Laxantes NO son productos adelgazantes. #MitosTCA

Diuréticos y Laxantes son fármacos que, debidamente prescritos por un profesional de la medicina, pueden ser herramientas muy útiles ante determinadas patologías, como podría ser la hipertensión. No obstante, como todos los fármacos, pueden tener efectos secundarios indeseados que, en el caso de un uso no supervisado o indicado por tu medico/a, pueden llegar a ser extremadamente graves.

¿Cuál es el problema? Que muchas personas creen que su uso, además de inocuo o inofensivo, es además adecuado como estrategia para perder peso, lo cual es incierto.

Diuréticos y Laxantes actúan de una forma muy concreta sobre el organismo, bien facilitando la lubricación del tracto intestinal para facilitar la expulsión de las heces, bien aumentando su volumen, pero siempre por una causa de salud que recomiende su uso. Perder líquidos o acelerar el tránsito intestinal NO tiene un efecto directo sobre nuestra grasa corporal, con lo cual su uso sería una pésima y peligrosa estrategia para perder peso.

¿Cuáles son los peligros del uso de estos fármacos?

  • Fatiga, calambres musculares o debilidad a causa de los bajos niveles de potasio
  • Vértigo o mareo
  • Entumecimiento u hormigueo
  • Palpitaciones cardíacas o un latido cardíaco “agitado”
  • Gota
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Incontinencia urinaria (no ser capaz de contener la orina)
  • Pérdida de la libido (por los diuréticos ahorradores de potasio) o incapacidad de tener una erección
  • Crecimiento de pelo, cambios menstruales y engrosamiento de la voz en las mujeres (por los diuréticos ahorradores de potasio)
  • Hinchazón de las mamas en los hombres o sensibilidad mamaria en las mujeres (por los diuréticos ahorradores de potasio)
  • Reacciones alérgicas: si usted es alérgico a las sulfamidas, no debe tomar tiazidas.
  • Pérdida de la función normal del intestino cuando se usa excesivamente.
  • Mala absorción de nutrientes.
  • Colon catártico.
  • Constipación después de la catarsis.
  • Pigmentación oscura de la mucosa rectal.

En algunos casos incluso la perdida depotasio puede conllevar severos problemas cardiacos, incluida la muerte.

Los Diuréticos y Laxantes NO SON INOCUOS, deberían ser facilitados SIEMPRE con receta médica y NUNCA a menores de edad.

#MitosTCADyL


Sonia Villar
Psicóloga Clínica especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
Twitter: @_soniavillar
www.caap-psicologia.es
www.granadapsi.com

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InfoCOP, COPMadrid y COPAO se hacen eco de #AutoayudaTCA

Los Colegios Oficiales de Psicología de la Comunidad de Madrid y Andalucia Oriental, junto a la revista del Consejo General de la Psicología en España se hacen eco de la infocopcreación de nuestra aplicación móvil gratuita (para móviles android) ·”AutoayudaTCA

Desarrollada entre Granada y Madrid, tiene como objetivo convertirse en una herramienta de apoyo a pacientes y terapeutas en casos de TCAs.

Entre sus contenidos, destacan la existencia de diferentes herramientas y técnicas para el entrenamiento en el control de la ansiedad y los pensamientos obsesivos que se convierten en los mantenedores principales del trastorno.

copaoTécnicas de relajación, respiración anti-estrés, cálculo mental… son algunas de las actividades que pueden entrenarse con ayuda de esta app. Igualmente están disponibles consejos relacionados con momentos “críticos” en el día a día de las personas afectadas, como son el vestirse, comer, salir, etc., que tienen la finalidad de ayudar a hacer más llevaderas estas situaciones estresantes.

La app incluye también acceso a una encuesta sobre su usabilidad y utilidad que recogerá las opiniones aportadas por las usuarias y profesionales que la cumplimenten con el objetivo de incluir mejoras en las futuras versiones de la aplicación.

Tras este proyecto encontramos al Grupo de Investigación METODO PETTCA, grupo formado por copmadridprofesionales de la práctica clínica que desarrollan su labor especializada en el abordaje de los TCAs en centros de Granada y Madrid. Las investigadoras y psicólogas Patricia Boldú de Luelmo, Sara Coca Arco y Ana Morales Carmona, coordinadas por la Psicóloga Clínica Sonia Villar Rodríguez, trabajan ya en las futuras mejoras, así como en otros proyectos de investigación relacionados con la intervención en estas, y otras, difíciles patologías.

 

Descárgatela desde aquí.

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Los TCAs desde la familia: Mi hijo/a me odia

A menudo a la consulta acuden los/as padres/madres de las/os pacientes que padecen TCA bajo una afirmación tan dura como desgarradora, “Mi hija/o me odia”. Relatan que la relación que tenían antes de la enfermedad se ha difuminado, ya no hay complicidad, no hay conversaciones, sólo gritos, discusiones, reproches, amenazas y además, a partir del comienzo del tratamiento, ha empeorado.Madres e Hijas

La queja suele provenir del cuidador principal que, en la mayoría de las ocasiones, es la madre.

De manera subjetiva, es una afirmación muy dolorosa, sin embargo, olvidamos un factor importante: es el cuidador principal quien se ocupa de organizar y servir las comidas (horarios, cantidades, reposos, etc.), razón por las que las/os pacientes tienden a identificarle con un estímulo aversivo que es inmediatamente traducido por “mi madre/padre quiere que engorde”, lo cual les genera gran malestar.

Además, debemos de tener en cuenta que existe una sensación de pérdida de control por parte del paciente Recordemos que, a través de una distorsionada relación con la alimentación, es como las/os pacientes palían su necesidad de control.

Aunque genera mucha tensión intrafamiliar, el/la cuidador/a no puede ceder a la coacción que la enfermedad ejerce, y debe mantenerse firme a las indicaciones dadas en consulta, porque, aunque no es fácil, es la única manera de ayudar a su hijo/a a vencer la enfermedad.

Esta situación no es preocupante y tiende a remitir con el tiempo, ya que ocupa su lugar dentro de la terapia psicológica que llevamos a cabo en consulta. Es necesario entender que no se trata de un enfrentamiento personal, sino de un paso inevitable en el camino hacia la recuperación.

 


Patricia Boldú de Luelmo
Psicóloga Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.buelpsicologia.es

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Mi hijo/a tiene un Trastorno de la Alimentación. ¿Que hemos hecho mal?

No he trabajado con ninguna familia que en algún momento no me haya planteado esta pregunta. Yo como madre, o como padre, ¿Qué he hecho mal? ¿En que nos hemos equivocado? ¿Hemos sido demasiado permisivos?, ¿le hemos exigido demasiado?…. ¿Cuál es la causa de que aparezca la enfermedad?

En muchas ocasiones la respuesta más sencilla es hacerles otra pregunta ¿Cuántos hijos o hijas tienes? ¿Todos y todas han desarrollado un Trastorno de Alimentación? Lo más usual es que la respuesta a esta cuestión sea “no”, y ese “no” les tranquiliza pues les ayuda a entender que ellos y ellas, madres y padres, no son un factor determinante, o cuando menos no son el único factor determinante.

En consulta he conocido pacientes que han crecido bajo modelos educativos “relajados” donde se lessufrimiento dejaba libertad en sus tomas de decisiones desde muy jóvenes, libertad para hacer y deshacer, para equivocarse, para aprender…, pero también quienes en su crianza han debido seguir pautas muy concretas, incluso estrictas, sobre lo que está “bien o mal”, sobre qué hacer y qué no hacer…, y entre el blanco y el negro, toda la gama de grises…

Sería demasiado inocente (además de falso) pensar que el modelo educativo, que los progenitores, el contexto familiar, no juegan un papel en el desarrollo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs), pero en la gran mayoría de las ocasiones ese papel ha sido muy secundario en el desarrollo de la enfermedad, aunque pasa a ser principal en el proceso de recuperación. Los sentimientos de culpa nunca ayudan, más bien al contrario, acaban dificultando la evolución y debilitando la tan necesaria participación de la familia.

“No me preocupa tu responsabilidad en el desarrollo de la enfermedad, me preocupa, y mucho, tu participación en el proceso de recuperación”. Este es el mensaje inequívoco que intentamos lanzar a padres y madres. La enfermedad ya está aquí, solo miramos atrás para descubrir aquellos aspectos de la personalidad, de la vida, de la/el paciente que necesitemos trabajar para reforzar, para alcanzar nuestro éxito, para describir nuestro propio DAFO-Psicológico (Debilidades, amenazas, Fortalezas y Oportunidades), encontrar aspectos a mejorar y cimientos sobre los que construir, y es en esta fase en la que vuestro papel como modelos, como generadores de confianza, es fundamental. Olvidaos del pasado, vivid en el presente, ayudadnos, tanto a las/os pacientes como a los/as profesionales a ganar esta batalla. ¿Cómo?:

Implícate en el tratamiento. Pregunta, resuelve tus dudas en las consultas, ten una actitud proactiva.

Cumple las pautas. Si no las entiendes, vuelve a preguntar hasta que os queden perfectamente definidas, pero cumplid las pautas.

No culpabilices a tu hija/o de estar enfermo/a. Nadie elije sufrir.

No te impacientes. En general las terapias psicológicas llevan un tiempo, pero en el caso de los TCAs pueden ser realmente largas, asúmelo como un proceso de crecimiento y aprendizaje continuo, vive al día.


Sonia Villar
Psicóloga Clínica Especialista en Trastornos de la Alimentación
www.caap-psicologia.es
www.granadapsi.com

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#MitosTCA Entendiendo los Trastornos de la Alimentación

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs), aunque bastante conocidos, son realmente poco o mal entendidos. Demasiada desinformación, llena de tópicos y mitos, enmascaran una realidad difícil y entorpecen su adecuada y temprana detección, además de generar, en ocasiones, un estigma sobre quienes los sufren.

Por todas estas razones iniciamos una campaña divulgativa bajo el hastag #MitosTCA donde, las profesionales vinculadas al Grupo de Investigación y Desarrollo en TCAs del METODO PETTCA, intentaremos compartir ideas breves pero certeras sobre qué es y que no es un TCA, sobre su desarrollo, abordaje y resolución, colaborando así q implantar una visión más real y amable de estas enfermedades que, aunque complejas, tienen resolución más que satisfactoria en la gran mayoría de los casos.

Hoy nos abordamos la cuestión de las “etiquetas”. Sabemos “las etiquetas irreales dañan y estigmatizan”. La palabra es poderosa, usémosla con responsabilidad y coherencia.

#MitosTCA1

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Frutos de nuestro grupo de investigación.

Investigar no es fácil, máxime si la actividad investigadora no se encuadra en un entorno institucional, como la universidad, cuna natural de la investigación en España. Cuando la tarea se realiza en el ámbito profesional privado la situación se complica. Los recursos, el tiempo, el coste material debe proceder directamente del “bolsillo” de quien se embarca en el proyecto, no de financiaciones estatales o autonómicas, becas, etc. Sin embargo, en mi área específica de conocimiento, la Psicología clínica, es donde, en mi opinión, más sentido tiene embarcarse en esta labor investigadora. Nuestro esfuerzo acaba teniendo una repercusión inmediata en la calidad de vida de los y las pacientes, mejora el éxito terapéutico y es, en nuestro caso, en el ámbito privado (desgraciadamente) donde fundamentalmente se desarrolla, de forma aplicada, nuestra ciencia.

No podemos eludir esta responsabilidad de mantener una actitud constante de reciclaje, aprendizaje, verificación de la eficacia de nuestras intervenciones… Y entendemos que una excelente manera de hacerlo es aunar fuerzas y esfuerzos. Por esta razón nació el Grupo de Investigación del METODO PETTCA, formado por profesionales independientes de diversos puntos de nuestra geografía, todas investigadoras y especializadas en los Trastornos de la Conducta Alimentaria, que nos sincronizamos y coordinamos para desarrollar y validar nuevas estrategias de intervención, de ayuda, con el máximo de garantías posibles.

Fruto de este trabajo colaborativo hemos podido compartir, en el marco del X Congreso sobre avances en Trastornos de la Alimentación, celebrado en Madrid, algunos de los resultados de nuestros proyectos, y ahora los compartimos también con quienes nos leéis. Os dejamos aquí los poster presentados sobre las investigaciones que en este momento estamos llevando acabo de forma colaborativa las investigadoras de los centros:

Información ampliada sobre los proyectos de investigación aquí.

 

Poster TCA generalposter app

 

 

 

 

 

 

 

 

poster anorexiaposter bulimia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La vida contando calorías

Empieza el buen tiempo y con él, la gran comentada “operación bikini”. Nos saturan con anuncios de productos bajos en calorías y con dietas de X calorías diarias que nos animan a contabilizarlas para adelgazar; los gimnasios se llenan y en ellos, las máquinas nos indican cuántas calorías gastamos al usarlos; por no hablar de las miles de aplicaciones que cuentan el número de calorías que gastamos al día… Se monopolizan bastante las conversaciones y la palabra caloría toma un papel importante en ellas, haciendo que muchas personas empiecen a cambiar sus estilos alimenticios inclinándose por productos de bajo valor energético y no basando su elección en sus gustos.

Contar calorías es un método bastante habitual en la gente que quiere bajar de peso. Sin embargo,manzanas además de ser difícil su cálculo y de no ser exacto, es una estrategia inadecuada para ese fin. Empezaremos definiendo que la caloría es una unidad de medida que nos informa de la cantidad de energía que nos aportan los alimentos que ingerimos. Es la energía que alimenta el cuerpo, al igual que el combustible de un coche.

No todas las calorías son iguales ni tienen los mismos efectos en nuestro cuerpo. Lo más importante es su composición nutricional, es decir, el aporte de nutrientes que realizan. El contar calorías puede hacer que se prefiera comer un producto procesado (al contener la etiqueta es más fácil el cómputo) y con escaso aporte nutricional que otro elaborado, que aunque contenga mayor número de calorías estará aportando vitaminas y minerales que necesita nuestro cuerpo. Tener una alimentación saludable no implica sumar ni restar, sino que nuestro menú diario sea rico en nutrientes y equilibrado.

El estar pendiente de las calorías que consumimos puede llevarnos a consumir muchas menos calorías de las que necesita nuestro cuerpo y encontrarnos continuamente cansados. A la hora de elegir qué comer, se recomienda guiarnos por la tipología y el aporte nutricional de los alimentos.

Contar calorías puede ser muy estresante y cuando este control de lo que se come se vive con ansiedad, es una conducta de riesgo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.

 


Ana Morales Carmona
Psicóloga Sanitaria. Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.granadapsi.com

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