junio, 2015

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EL PAPEL DE LA COMIDA EN LOS TRASTORNOS POR ATRACÓN

 

Es fácil para un/a paciente que sufre trastorno por atracón reconocer que su consumo de hidratos de carbono y dulces es excesivo, sin embargo ignoran la razón por la que lo hacen. En ocasiones dicen “me apetecía” o, “de pronto me han entrado unas ganas irreprimibles de comer chocolate”, pero la base que sostiene este acto de comer compulsivo está en el cerebro, en concreto en el hipotálamo, que es la glándula que recibe información sobre el estado de reservas energéticas y activa la sensación de hambre cuando éstas disminuyen, encargándose además, de recibir las señales de saciedad que envía el estómago para enviar orden a su vez de dejar de ingerir más alimentos.dulces

Pero es también el hipotálamo donde se reciben otro tipo de informaciones, como por ejemplo las relacionadas con las emociones, la voluntad, la afectividad o la memoria, que son interpretadas y nuevamente codificadas para emitir una respuesta. Cuando el sistema se desajusta, es posible emitir señales de saciedad ante el estrés (la impresión de “se me ha cerrado el estómago y he perdido el apetito”), o por el contrario, emitir señales de sensación de hambre cuando no las hay, provocando que el individuo reaccione ingiriendo más cantidad, en especial, de alimentos calóricos.

Entra en juego además lo que llamamos el “circuito de recompensa” cuyo principal protagonista es el neurotransmisor “Dopamina”. La cantidad de este neurotransmisor en el cerebro disminuye en momentos de ansiedad y, sin embargo aumenta en los momentos de placer, como puede ser el acto de comer alimentos de sabor intenso y agradable de alto contenido calórico. Cuando ante la aparición de la ansiedad (disminución de dopamina), la respuesta es la ingesta (aumento de dopamina), el resultado es la reducción del estado ansioso, por lo menos a corto plazo, ya que a largo plazo, el sentimiento de culpa por lo ingerido y la sensación de malestar físico por la sobreingesta, vuelven a elevar la ansiedad, dejando a nuestro/a paciente al inicio del circuito (en el caso de la Bulimia, puede además provocar el inicio de actividades compensatorias, como el ejercicio excesivo o los vómitos autoinducidos). El acto puntual de calmar la ansiedad a través de la ingesta, puede convertirse en una respuesta rutinaria por la inmediatez del proceso de relajación, ya que, aunque no es la respuesta adecuada al estímulo, si lo parece a corto plazo.

Pero entonces, ¿por qué no dejar de ingerir alimentos una vez saciados/as? La sensación de placer es adaptativamente superior y prevalece sobre otro tipo de sensaciones como el dolor (hecho constatado por ejemplo en las relaciones sexuales que serían dolorosas sin un nivel placentero adecuado) o la saciedad. Además, la sobreingesta se realiza normalmente a una velocidad mayor que la ingesta habitual, por lo que cabe la posibilidad de que el hipotálamo no reciba la indicación de que envía el estómago.

El trabajo en consulta pasa por trabajar la autoestima, la resolución de problemas de una forma adecuada al estímulo y las técnicas de reducción de la ansiedad a través del control de impulsos y la desactivación emocional y física provocada por la situación estresante.


Patricia Boldú de Luelmo
Psicologa especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.buelpsicologia.es

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Diuréticos y Laxantes NO son productos adelgazantes. #MitosTCA

Diuréticos y Laxantes son fármacos que, debidamente prescritos por un profesional de la medicina, pueden ser herramientas muy útiles ante determinadas patologías, como podría ser la hipertensión. No obstante, como todos los fármacos, pueden tener efectos secundarios indeseados que, en el caso de un uso no supervisado o indicado por tu medico/a, pueden llegar a ser extremadamente graves.

¿Cuál es el problema? Que muchas personas creen que su uso, además de inocuo o inofensivo, es además adecuado como estrategia para perder peso, lo cual es incierto.

Diuréticos y Laxantes actúan de una forma muy concreta sobre el organismo, bien facilitando la lubricación del tracto intestinal para facilitar la expulsión de las heces, bien aumentando su volumen, pero siempre por una causa de salud que recomiende su uso. Perder líquidos o acelerar el tránsito intestinal NO tiene un efecto directo sobre nuestra grasa corporal, con lo cual su uso sería una pésima y peligrosa estrategia para perder peso.

¿Cuáles son los peligros del uso de estos fármacos?

  • Fatiga, calambres musculares o debilidad a causa de los bajos niveles de potasio
  • Vértigo o mareo
  • Entumecimiento u hormigueo
  • Palpitaciones cardíacas o un latido cardíaco “agitado”
  • Gota
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Incontinencia urinaria (no ser capaz de contener la orina)
  • Pérdida de la libido (por los diuréticos ahorradores de potasio) o incapacidad de tener una erección
  • Crecimiento de pelo, cambios menstruales y engrosamiento de la voz en las mujeres (por los diuréticos ahorradores de potasio)
  • Hinchazón de las mamas en los hombres o sensibilidad mamaria en las mujeres (por los diuréticos ahorradores de potasio)
  • Reacciones alérgicas: si usted es alérgico a las sulfamidas, no debe tomar tiazidas.
  • Pérdida de la función normal del intestino cuando se usa excesivamente.
  • Mala absorción de nutrientes.
  • Colon catártico.
  • Constipación después de la catarsis.
  • Pigmentación oscura de la mucosa rectal.

En algunos casos incluso la perdida depotasio puede conllevar severos problemas cardiacos, incluida la muerte.

Los Diuréticos y Laxantes NO SON INOCUOS, deberían ser facilitados SIEMPRE con receta médica y NUNCA a menores de edad.

#MitosTCADyL


Sonia Villar
Psicóloga Clínica especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
Twitter: @_soniavillar
www.caap-psicologia.es
www.granadapsi.com

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InfoCOP, COPMadrid y COPAO se hacen eco de #AutoayudaTCA

Los Colegios Oficiales de Psicología de la Comunidad de Madrid y Andalucia Oriental, junto a la revista del Consejo General de la Psicología en España se hacen eco de la infocopcreación de nuestra aplicación móvil gratuita (para móviles android) ·”AutoayudaTCA

Desarrollada entre Granada y Madrid, tiene como objetivo convertirse en una herramienta de apoyo a pacientes y terapeutas en casos de TCAs.

Entre sus contenidos, destacan la existencia de diferentes herramientas y técnicas para el entrenamiento en el control de la ansiedad y los pensamientos obsesivos que se convierten en los mantenedores principales del trastorno.

copaoTécnicas de relajación, respiración anti-estrés, cálculo mental… son algunas de las actividades que pueden entrenarse con ayuda de esta app. Igualmente están disponibles consejos relacionados con momentos “críticos” en el día a día de las personas afectadas, como son el vestirse, comer, salir, etc., que tienen la finalidad de ayudar a hacer más llevaderas estas situaciones estresantes.

La app incluye también acceso a una encuesta sobre su usabilidad y utilidad que recogerá las opiniones aportadas por las usuarias y profesionales que la cumplimenten con el objetivo de incluir mejoras en las futuras versiones de la aplicación.

Tras este proyecto encontramos al Grupo de Investigación METODO PETTCA, grupo formado por copmadridprofesionales de la práctica clínica que desarrollan su labor especializada en el abordaje de los TCAs en centros de Granada y Madrid. Las investigadoras y psicólogas Patricia Boldú de Luelmo, Sara Coca Arco y Ana Morales Carmona, coordinadas por la Psicóloga Clínica Sonia Villar Rodríguez, trabajan ya en las futuras mejoras, así como en otros proyectos de investigación relacionados con la intervención en estas, y otras, difíciles patologías.

 

Descárgatela desde aquí.

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Los TCAs desde la familia: Mi hijo/a me odia

A menudo a la consulta acuden los/as padres/madres de las/os pacientes que padecen TCA bajo una afirmación tan dura como desgarradora, “Mi hija/o me odia”. Relatan que la relación que tenían antes de la enfermedad se ha difuminado, ya no hay complicidad, no hay conversaciones, sólo gritos, discusiones, reproches, amenazas y además, a partir del comienzo del tratamiento, ha empeorado.Madres e Hijas

La queja suele provenir del cuidador principal que, en la mayoría de las ocasiones, es la madre.

De manera subjetiva, es una afirmación muy dolorosa, sin embargo, olvidamos un factor importante: es el cuidador principal quien se ocupa de organizar y servir las comidas (horarios, cantidades, reposos, etc.), razón por las que las/os pacientes tienden a identificarle con un estímulo aversivo que es inmediatamente traducido por “mi madre/padre quiere que engorde”, lo cual les genera gran malestar.

Además, debemos de tener en cuenta que existe una sensación de pérdida de control por parte del paciente Recordemos que, a través de una distorsionada relación con la alimentación, es como las/os pacientes palían su necesidad de control.

Aunque genera mucha tensión intrafamiliar, el/la cuidador/a no puede ceder a la coacción que la enfermedad ejerce, y debe mantenerse firme a las indicaciones dadas en consulta, porque, aunque no es fácil, es la única manera de ayudar a su hijo/a a vencer la enfermedad.

Esta situación no es preocupante y tiende a remitir con el tiempo, ya que ocupa su lugar dentro de la terapia psicológica que llevamos a cabo en consulta. Es necesario entender que no se trata de un enfrentamiento personal, sino de un paso inevitable en el camino hacia la recuperación.

 


Patricia Boldú de Luelmo
Psicóloga Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria
www.buelpsicologia.es

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Mi hijo/a tiene un Trastorno de la Alimentación. ¿Que hemos hecho mal?

No he trabajado con ninguna familia que en algún momento no me haya planteado esta pregunta. Yo como madre, o como padre, ¿Qué he hecho mal? ¿En que nos hemos equivocado? ¿Hemos sido demasiado permisivos?, ¿le hemos exigido demasiado?…. ¿Cuál es la causa de que aparezca la enfermedad?

En muchas ocasiones la respuesta más sencilla es hacerles otra pregunta ¿Cuántos hijos o hijas tienes? ¿Todos y todas han desarrollado un Trastorno de Alimentación? Lo más usual es que la respuesta a esta cuestión sea “no”, y ese “no” les tranquiliza pues les ayuda a entender que ellos y ellas, madres y padres, no son un factor determinante, o cuando menos no son el único factor determinante.

En consulta he conocido pacientes que han crecido bajo modelos educativos “relajados” donde se lessufrimiento dejaba libertad en sus tomas de decisiones desde muy jóvenes, libertad para hacer y deshacer, para equivocarse, para aprender…, pero también quienes en su crianza han debido seguir pautas muy concretas, incluso estrictas, sobre lo que está “bien o mal”, sobre qué hacer y qué no hacer…, y entre el blanco y el negro, toda la gama de grises…

Sería demasiado inocente (además de falso) pensar que el modelo educativo, que los progenitores, el contexto familiar, no juegan un papel en el desarrollo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs), pero en la gran mayoría de las ocasiones ese papel ha sido muy secundario en el desarrollo de la enfermedad, aunque pasa a ser principal en el proceso de recuperación. Los sentimientos de culpa nunca ayudan, más bien al contrario, acaban dificultando la evolución y debilitando la tan necesaria participación de la familia.

“No me preocupa tu responsabilidad en el desarrollo de la enfermedad, me preocupa, y mucho, tu participación en el proceso de recuperación”. Este es el mensaje inequívoco que intentamos lanzar a padres y madres. La enfermedad ya está aquí, solo miramos atrás para descubrir aquellos aspectos de la personalidad, de la vida, de la/el paciente que necesitemos trabajar para reforzar, para alcanzar nuestro éxito, para describir nuestro propio DAFO-Psicológico (Debilidades, amenazas, Fortalezas y Oportunidades), encontrar aspectos a mejorar y cimientos sobre los que construir, y es en esta fase en la que vuestro papel como modelos, como generadores de confianza, es fundamental. Olvidaos del pasado, vivid en el presente, ayudadnos, tanto a las/os pacientes como a los/as profesionales a ganar esta batalla. ¿Cómo?:

Implícate en el tratamiento. Pregunta, resuelve tus dudas en las consultas, ten una actitud proactiva.

Cumple las pautas. Si no las entiendes, vuelve a preguntar hasta que os queden perfectamente definidas, pero cumplid las pautas.

No culpabilices a tu hija/o de estar enfermo/a. Nadie elije sufrir.

No te impacientes. En general las terapias psicológicas llevan un tiempo, pero en el caso de los TCAs pueden ser realmente largas, asúmelo como un proceso de crecimiento y aprendizaje continuo, vive al día.


Sonia Villar
Psicóloga Clínica Especialista en Trastornos de la Alimentación
www.caap-psicologia.es
www.granadapsi.com

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#MitosTCA Entendiendo los Trastornos de la Alimentación

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs), aunque bastante conocidos, son realmente poco o mal entendidos. Demasiada desinformación, llena de tópicos y mitos, enmascaran una realidad difícil y entorpecen su adecuada y temprana detección, además de generar, en ocasiones, un estigma sobre quienes los sufren.

Por todas estas razones iniciamos una campaña divulgativa bajo el hastag #MitosTCA donde, las profesionales vinculadas al Grupo de Investigación y Desarrollo en TCAs del METODO PETTCA, intentaremos compartir ideas breves pero certeras sobre qué es y que no es un TCA, sobre su desarrollo, abordaje y resolución, colaborando así q implantar una visión más real y amable de estas enfermedades que, aunque complejas, tienen resolución más que satisfactoria en la gran mayoría de los casos.

Hoy nos abordamos la cuestión de las “etiquetas”. Sabemos “las etiquetas irreales dañan y estigmatizan”. La palabra es poderosa, usémosla con responsabilidad y coherencia.

#MitosTCA1

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