diciembre, 2014

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Porque en Navidad NO engordamos más.

Muy cansada estoy de escuchar comentarios tales como: “ahora viene una época de coger peso”, “tengo que privarme un poco”, “en estas fechas puedes hacer lo que quieras”, ”tengo que adelgazar los días previos para poder entrar en el vestido de Noche Vieja”, “después del día de Reyes nos ponemos a dieta”. Muy cansada estoy de escuchar mentiras, y de que todo, absolutamente todo, gire alrededor del peso y de la comida.

La Navidad no es una época para controlar o descontrolar con la comida. La Navidad es simplementemesa una época de vacaciones, en la que generalmente se aprovecha para estar con la familia, con los amigos, para salir, descansar o disfrutar.

Las comidas en Navidad pueden ser distintas, pero nuestro ritmo de vida también lo es. Si empezamos a pensar de una forma racional, deberíamos de centrarnos en hacer cosas que nos gusten, como en todas las épocas del año.

No se trata de estar compensando y descompensando. No se trata de darse verdaderos banquetes en una noche ni de prohibirse tomar alimentos típicos. Se trata de saber disfrutar de la buena compañía, de los amigos que hace tiempo que no vemos y de hacer una vida totalmente normal.

Para las personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria y, en general, para todo su entorno familiar, las Navidades suelen ser una época de miedo absoluto a coger peso tras las copiosas comilonas, y todo por culpa de los medios de comunicación que continuamente nos están vendiendo que en esta época “todos” engordamos y, por tanto, todos debemos hacer dieta después o tomar productos adelgazantes.

Justo ahora, que empieza que empieza el pre-calentamiento navideño, me gustaría mandar un mensaje de tranquilidad. “la navidad no engorda más”, chicas y chicos, disfrutar de la buena compañía y de los buenos momentos.

Sara Coca Arco
Psicóloga especialista en TCAs
PETTCA-GRANADA

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Factores predisponentes en TCA

Como ya sabemos, existen multitud de factores por los que una persona puede llegar a padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Desde una predisposición biológica o genética hasta una amplia gama de factores socioculturales, familiares e individuales.

Debido a que esta enfermedad suele aparecer, sobre todo, en la adolescencia más temprana, cabe destacar los factores socioculturales, la presión por la delgadez extrema en las chicas pre-púberes, como los factores más influyentes en sus relaciones personales y sociales, bajo mi punto de vista. Estas chicas, que aún están creciendo, que son mucho más vulnerables a recibir cualquier tipo de publicidad engañosa y que, además, están continuamente expuestas a la venta de productos estéticos o a ideales que asocien su físico (principalmente su delgadez) con el éxito en sus vidas, se convierte en un colectivo de alto riesgo para padecer un TCA.extracto

Los medios de comunicación difunden un ideal de cuerpo muy delgado, sin embargo ese cuerpo prototípico no representa a la mayoría de las mujeres. Darnos cuenta de ello, a la edad de 14 ó 15 años cuando no sabemos qué es pensar por nosotros mismos (pues nuestro cerebro no está desarrollado por completo), ni sabemos qué va a pasar en nuestro cuerpo cuando nos desarrollamos, ni siquiera sabemos alimentarnos bien, va a ocasionar que no sepamos distinguir una verdad de una mentira. A esta edad, no sabemos qué va a pasar en nuestras vidas, si lo ideal es estudiar o trabajar, si es más importante la diversión o el deber, si somos o no culpables de lo que pasa a nuestro alrededor, etcétera, por lo que se nos amontonan muchísimas preguntas que no sabemos ni por qué debemos hacérnoslas. Como vemos, es un asunto bastante complicado.

Como decíamos, a esa edad (entorno a los 14-15 años) sólo vemos lo que nos ponen delante de los ojos, como por ejemplo: infusiones para perder peso, cremas reductoras, biquinis que realzan nuestro pecho… En la televisión y en fotografías solemos ver chicas que aparecen totalmente peinadas y maquilladas para ir al colegio, delgadísimas y, en la mayoría de los casos, se trata de imágenes muy retocadas.

Si a esto le añadimos la influencia de nuestro entorno más cercano, hablando constantemente de dietas, de perder peso, de si esto engorda más o si esto engorda menos, dirigimos a los adolescentes a que su pensamiento principal vaya enfocado a su físico, a su peso, a las comparaciones constantes con los demás y, en definitiva, les estamos enseñando a pensar que su físico (y sólo su físico) es el que hará que tengan más amigos, que les gusten a los demás, y que sean aceptados por la gente de su alrededor.

Ser adolescente no es nada fácil, ya hemos escuchado muchas veces que no se suelen sentir comprendidos por los adultos, que están buscando una identidad, que normalmente se suelen mostrar muy agresivos con todas las figuras/aquellas personas que impliquen autoridad. Es un duro proceso de continuo cambio y de autoconocimiento.

Si no enseñamos a los chicos y chicas adolescentes qué les sucede en esa época, qué pasa por su mente y con su físico, probablemente, ellos busquen como solución a todos sus problemas alcanzar un canon de belleza irreal. Si dejamos que se dejen llevar por lo que ven en los medios de comunicación, lo más cercano para ellos, probablemente estemos empujando a estos adolescentes a que se preocupen cada vez más por ser extremadamente delgados, en caso de las chicas o extremadamente fuertes, en caso de los chicos, y no les estemos enseñando que lo verdaderamente importante a su edad es que estudien, se diviertan y se rían con sus amigos, sin compararse los unos con los otros y sin obsesionarse con el peso de la báscula, puede que no estemos haciendo lo suficiente para evitar que aparezcan los TCA.

Por todo ello, ahora toca plantearnos: ¿Quién tiene el papel de enseñar esto a los adolescentes como métodomanzanas de prevención de un futuro trastorno de la conducta alimentaria?; ¿Quién debe enseñar a los adolescentes que es imposible que todos los seres humanos pesemos lo mismo, que la dieta o la alimentación debe ser variada, pero sin obsesionarnos con los productos light o bajos en azúcares?; ¿Quién debe enseñar que nuestra imagen corporal depende de nuestra autoestima, de nuestra aceptación personal y no de unas características físicas concretas que se ven por televisión o que la moda impone?; ¿Quién debe hacerlo, los padres, los profesores, los psicólogos o psicólogas especialistas en TCA?

En mi opinión, se trata de una pregunta que debemos contestar rápido para poder actuar de forma activa en este problema porque la realidad es que los trastornos de alimentación van aumentando cada día más, y con esta enfermedad se destruyen relaciones familiares, personales así como un montón de proyectos e ilusiones. Por ello, todos juntos: padres, familiares, amigos, profesores o personal especializado en TCA debemos ser conscientes de este acuciante problema y darnos cuenta de que, sumando los esfuerzos de cada uno, se puede atajar esta enfermedad. Del mismo modo en que debemos responsabilizarnos del tipo de sociedad en que vivimos y tomar parte activa en cambiar los modelos estéticos que esta misma sociedad ha creado y que tanto daño está causando a nuestros jóvenes.

Sara Coca Arco

Psicóloga Especialista en TCAs

(PETTCA-GRANADA)

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